Miles de personas se acercan todos los años a la ermita de San Frutos. /E.A.
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Este domingo 25 de octubre, festividad de San Frutos, patrón de Segovia, será una jornada rara en el entorno de las Hoces del río Duratón, donde se ubica la ermita de San Frutos. La pandemia del coronavirus, que se recrudece estos días, ha obligado a mantener las medidas de seguridad para evitar la propagación del virus. Y, sin duda, las aglomeraciones de personas son un foco de riesgo para el contagio, por lo que desde el pasado mes de marzo se han suspendido todos los actos festivos en la provincia. La fiesta de San Frutos tampoco se puede celebrar, por lo que mañana la ermita del patrón, en Carrascal del Río, permanecerá cerrada, habiéndose suspendido la misa que todos los años se oficia al mediodía en la ermita y cualquier acto que pudiera tener lugar en el entorno del templo.

La alcaldesa de Carrascal del Río, Henar de Pablo, confirmaba ayer la suspensión de la eucaristía en la ermita, acordada tras consultarlo con la Junta, y con la parroquia de Sepúlveda. “No hay medios para controlar los aforos en la ermita, con un espacio muy reducido, y por eso se ha decidido cerrar, suspender la misa y los actos que se desarrollan en su entorno”, explica.

El espacio natural de las Hoces del Duratón permanece abierto, y coincidiendo con que San Frutos cae en domingo, serán muchas las visitas que reciba este maravilloso paraje, pero no podrán disfrutar de la fiesta de San Frutos. “Es una pena, pero las circunstancias mandan”, afirma la alcaldesa de Carrascal del Río.

Son miles las personas que todos los años se acercan a la ermita de San Frutos para honrar a su patrón y cumplir con la tradición de dar tres vueltas a la piedra situada bajo el altar de San Frutos con el fin de protegerse contra hernias y quebraduras, tal como reza la tradición. Otra de las costumbres para muchos romeros consiste en cortar algún ramillete de perejil para obtener suerte. Tras la misa, los devotos tienen la oportunidad de besar la reliquia del santo y luego bailar ante la imagen bajo el son de las dulzainas y el tamboril. Acabada la procesión por el alto del acantilado, entre la puerta de la ermita y la explanada central, se procede a la subasta de las andas y la colocación de la talla en su trono.

La ermita de San Frutos son los restos de un antiguo conjunto monástico, en Carrascal del Río. Eclesiásticamente pertenece a la parroquia de Sepúlveda. De las antiguas construcciones monacales solamente se mantiene en pie y en actividad el templo dedicado a San Frutos. El conjunto monacal se sitúa sobre uno de los meandros que forman las hoces del río Duratón en el mismo corazón del parque de las Hoces del río Duratón y el lugar del mismo que más visitas recibe. Su ubicación, al borde del acantilado, permite apreciar óptimamente el cañón que forma el río Duratón y el remanso que se crea con el embalse de la cercana presa de Burgomillodo.