Todavía se hablaba de la digna actuación de Álvaro de la Calle en la ‘encerrona’ de Emilio de Justo en Las Ventas. Fue, sin quererlo nunca por lo que llevó implícito, un chute de ventolín y un espejo que se reflejaba en los ‘modestos’. Otra vía, quizá la más sombría de esta profesión. Este domingo en Cantalejo había tres jóvenes toreros, que se encuentran en una temporada limbo entre ‘poder ser’ o ‘ser uno de tantos’. El paso al frente o el pase a caer en el exilio del olvido. La delgada línea del querer.

Una tarde más para aumentar el bagaje, que sirve de currículum para avalar compromisos de mayor relevancia. Buena imagen de Lama de Góngora y José Ruiz Muñoz, que abrieron la temporada taurina en la provincia con tres y dos orejas respectivamente. Destacó la gracia sevillana del primero, el cuidado en los toques y su toreo a pies juntos. El gaditano, por su parte, selló una faena de mucho peso pero se estrelló a espada y en su segunda actuación, con menor impacto, se resarció con una efectiva estocada que caló en los tendidos y el público pidió con insistencia los dos trofeos. 

Completó la terna Mario Sotos, con una oreja, en una tarde de disposición pero le faltó más transmisión. Se lidiaron toros de El Tajo y La Reina y Ribera de Campocerrado. nobles en su conjunto y de buen juego.

El toreo a pies junto de Lama

El primer toro salió agarrotado de los cuartos traseros y perdió las manos en continuas ocasiones. Un defecto que se tradujo además en una justeza de fuerza, que obligó a Lama de Góngora a calibrar alturas. Las muñecas del sevillano fueron un termómetro para que no se cayera el animal, que resultó noble de comportamiento. Destacaron los pases de pecho de fina compostura y una estacada entera que le valió para pasear el primer trofeo de la tarde.

Cerró el triunfo con otras dos orejas  gracias a un espadazo de efecto inmediato y un toreo a pies juntos de corte clásico. Cuidó con delicadeza los cites ante un ejemplar de El Tajo de buen juego y puso en liza estar preparado para su compromiso en la Maestranza de Sevilla.

Disposición de Sotos

El segundo barbeó tablas de salida: fijo más su atención en lo que se movía por el callejón que en el capote de Sotos. Inédito en el caballo, fue a más en la muleta. Cuando el diestro alargó el pase, el toro sacó un tranco más y llegaron los mejores pasajes de una faena que no terminó de coger altos vuelos. Cerró acortando distancias y con una estocada tendida. Fue ovacionado y saludó sin salir al tercio. Cumplió el compromiso con otra faena que se hizo un tanto larga, pese a poner entrega. Buen toro de La Reina, en un trasteo en el que faltó transmisión.

Ruiz Muñoz, con y sin espada

Con buen son tomó parte el primero del lote de Ruiz Muñoz, último que se lidió de Ribera de Campocerrado. Lo recibió el gaditano con el capote con alegría: se estiró a la verónica y dejó tres medias y una larga de alta nota, que fueron el preludio de una importante actuación. Muy torero y entregado se mostró el de Puerto Real ante un buen astado que tuvo clase, ritmo y recorrido. Con el público de su lado, Ruiz Muñoz pinchó el triunfo. 

Con el jabonero de El Tajo que cerró plaza tuvo un resultado mejor: dos orejas, aunque por momentos le costó acoplarse con el toro. Al final, Puerta Grande junto a Lama de Góngora al cómputo de sus dos actuaciones.

La ficha

Plaza de toros de Cantalejo. Un cuarto de entrada. Toros de Ribera de Campocerrado (primero, segundo y tercero), y El Tajo (cuarto y sexto) y La Reina (quinto), de buen juego en líneas generales.
Lama de Góngora, oreja y dos orejas.
Mario Sotos, palmas con aviso y oreja.
José Ruiz Muñoz, ovación y dos orejas.

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