Han sido tres semanas de incertidumbre y lucha para la hostelería y todos los sectores asociados a ella, tres semanas en las que Lucía Arranz, al frente de Distribuciones Arranz, ha visto cómo el trabajo se reducía a la nada. En verano quiso dar impulso a un nefasto inicio de temporada fuerte, creó su programa de “Terracitas”, animó la tregua que -pareció- dar el covid. Sin embargo, el invierno, duro de por sí en Cuéllar para su sector, amenazaba con otra caída aún peor. Así que, inquieta y con ganas de trabajar, Lucía creó ‘Reca2’, un servicio de reparto y de, como su propio nombre indica, recados. Los servicios se dividen en ‘Reca2 Gourmet’, que trata de dar el serviciod e repartod e comida a domicilio que en Cuéllar era inexistente; y ‘Reca2’, un servicio en el que desde llevarte un aquete hasta pasar la ITV entran en las funciones. Ha establecido unas tarifas que dependen del servicio y que incluso pueden pasar por una lista de tareas para un mismo cliente: “si no tienen tiempo, yo lo hago, ese paquete en correos, lo que necesiten, concretamos y se hace”. Desde 2, 3 o 5 euros hasta 10 o 20 dependiendo del servicio, la cuellarana se adapta a lo la demanda del cliente. Cuenta con todos los vehículos de su empresa y solo les está dando nuevo uso, pero es que sus servicios incluyen hasta el de ordenar armarios o trasteros, algo muy extendido en la ciudad y poco visto en lo rural.

Lucía pensó que este tipo de repartos y esta nueva manera de consumo no se estaba cubriendo en una localidad como Cuéllar, con casi 10.000 habitantes y muchas posibilidades que quedan a la vista. “Es un consumo que está ahí, muchas veces por pereza no lo hacemos, pero ahora podemos pedir y tener la cena sin movernos de casa, por ejemplo”, explica. En las ciudades existen decenas de posibilidades, y Cuéllar se acerca ahora a todo eso que ofrece la urbe, con todo lo bueno del entorno rural. Lucía defiende y anima a todos los comerciantes y empresarios a renovarse, a estar al día con las redes sociales, a mostrar sus productos en ellas y a acercar el producto al cliente “como sea, porque hay que vender”. Y así lo ejecuta con el servicio Gourmet, y todo adaptado a las necesidades de la situación actual: reparte a pie de calle para evitar contactos y posibles contagios. Un servicio que muchos están agradeciendo porque ya a atendido las necesidades de familias confinadas que necesitaban la compra en su casa -concretamente, en el felpudo-.

Mente de empresaria muy viva, Lucía reparte en moto y ya es más que reconocible: su mochila térmica para repartos, su logo, ya hacen que los cuellaranos la identifiquen; cuenta anécdotas de cómo oye bromear a algunos jóvenes con “aquí llega Reca2”. Las dudas de sobre si funcionaría este tipo de servicios en un municipio como Cuéllar se van despejando cada fin de semana: el pasado atendió más de 20 salidas en una noche, solo con Reca2 Gourmet. La buena sintonía con los que son sus clientes de distribución -y el resto- hacen un engranaje perfecto para que esta propuesta funcione. Cada vez va calando más y este fin de semana, solo el viernes, ya se la pudo ver en algunos restaurantes con su moto, lista para cumplir con el reparto.

La apertura de bares y restaurantes no parece que vaya a mermar la demanda de este nuevo recurso que muchos echaban en falta en Cuéllar. Se abren nuevos caminos al consumo que Lucía ha sabido explotar. A la pregunta de qué pasará cuando la ansiada normalidad vuelva y tenga que seguir al frente de su empresa de Distribución a pleno rendimiento, no titubea: “si tengo que coger a alguien lo haré, habremos diversificado”. Es así como Lucía ha reconvertido su negocio sin dejar de lado su empresa, a la que sigue dedicando sus días, pero atendiendo un nicho de mercado que Cuéllar tenía por explotar.  “Reca2” tiene un buen presente y mejor futuro, porque el consumo cambia, los clientes cambian, y los empresarios encuentran cómo satisfacer necesidades actuales.

MIENTRAS LOS BARES REABREN

La villa ha retomado su aparente normalidad y la  sensación es totalmente diferente de dos semanas atrás a esta. Hay cautela dadas las cifras, pero la persiana levantada de tantos locales es otro ritmo para los cuellaranos. Los hostelero sy la cadena  que los sigue se reactiva lentamente, también con esa cautela, pero el ánimo en la villa es totalmente diferente. Calles con algo más de vida, sonrisas que se intuyen detrás de las mascarillas y un consumo que a todos, sobre todo a los distribuidores como Lucía Arranz, hacen no perder la esperanza. Son días de incertidumbre pero cambia la perspectiva cuando puedes ir a tomar el café de la mañana o el vino de mediodía; así lo cuentan los muchos vecinos que no han dejado de apoyar a los hosteleros  que en sus dos primeras jornadas de reapertura no han faltado a su cita particular. Es momento de apoyar a todos, también a los que se reinventan, y los cuellaranos así lo asumen, acudiendo a sus lugares de confianza.