La noticia saltaba estos días ante el boletín informativo que las hermanas samaritanas del Corazón de Jesús y el rector de El Henar realizan a través de las redes sociales: la bóveda de la sacristía del Santuario presenta unas grietas tan considerables que amenaza un derrumbe. Carlos García, rector del Santuario, explicaba ayer cómo lo que a simple vista no merecía mayor atención, se ha convertido en un problema inminente y acechante.

A la llegada del rector pasado el verano de 2021, unas mínimas grietas en el camarín llamaron su atención; “los padres carmelitas me dijeron que esas grietas llevaban ahí toda la vida”, y supuso que eran las típicas aberturas en la escayola, por condensación u otra causa. Otra grieta longitudinal en la sacristía lo alertó y avisó a los arquitectos, que explicaron a los residentes que debía vigilarse precisamente esa grieta. “Pasados los meses, iba a más”, comenta el rector, que cuenta cómo volvió a llamar a los arquitectos y estos, al colocar unos testigos, comprobaron que en tan solo un día ya había avanzando las grietas. “Esto nos demostraba que estaban activas y las del camarín también, puesto que se hacían montones de arena en las escaleras de acceso”. El rector se puso en contacto con la Delegación de Patrimonio de la Diócesis y dos restauradoras se desplazaron hasta el Santuario de El Henar para desmontar la cajonera de la sacristía, datada del siglo XVIII y de un gran valor artístico. Ahora mismo se encuentra cubierta con madera y porexpán para evitar daños si la bóveda avanza y empieza a caer. “Dios quiera que no se venga abajo”, comenta el rector mientras explica la situación actual.

Estos días se encuentran observando con protección la bóveda y a la espera de los permisos necesarios para poder actuar y que comiencen las obras. García indica que los andamios ya se encuentran en la trasera del Santuario para que cuando lleguen esos permisos se empieza de manera inminente con la obra.

Los trabajos van a ser profundos y laboriosos: se trata de una obra de reconstrucción que va a llevar a demoler toda la bóveda. Explica García Nieto que una cata realizada demuestra que la cubierta está bien, por lo que se confirma que el problema es solo de la bóveda. “Se va a intentar guardar la forma que tiene la actual, pero renovando materiales”, señala el rector. No se sabe cuánto podrían alargarse los trabajos en la bóveda, “porque ya se sabe con las obras, solo se conoce cuándo empiezan y siempre surgen imprevistos”, comenta el rector. No obstante se aventura a dar el plazo de un mes para que todo esté resuelto.

Además de lo propio de la seguridad de las hermanas y el rector, la mirada está puesta en agosto, comienzo del Año Jubilar Henarense. “Estamos aún en febrero y hasta agosto contamos con margen”, explica el rector. Por esta sacristía que ahora amenaza con caer, pasan miles de personas en las fechas puntuales como día de El Henar: se trata del acceso directo al camarín de la Virgen, por donde los fieles pasan para visitarla y rezarla, haciendo un recorrido de entrada por esta zona y salida por la contigua. Por la seguridad de todos, la bóveda debe estar en plenas condiciones para el comienzo del Año Jubilar, que esperan desborde las previsiones de asistencia y sirva para recibir a muchos fieles.

Tanto las hermanas como el rector del Santuario guardan todas las precauciones estos días mientras esperan los permisos. 

La mirada puesta en agosto

El presente año tiene mucho significado en el Santuario de El Henar y ni la amenaza de derrumbe de la bóveda -momentánea y con pronta solución- rompen la ilusión con la que se están realizando los preparativos. No llega en un momento fácil pero el rector reconoce que “trae muchísima ilusión a todos con los que se habla de ello”. Reconoce Carlos García que el ambiente “está esperanzado”, y buena falta hace esa esperanza en estos tiempos. Ahora mismo se encuentran en plena preparación: ultimando detalles,  en contacto con las administraciones e ideando actividades que llevará consigo todo este año jubilar que comenzará en agosto. El rector asume lo precipitado de estos preparativos, ya que lo normal en los años jubilares son muchos meses de preparación, y para el Henarense no va a cumplir el año. Sin embargo, esperan que estos 13 meses supere las expectativas de, por ejemplo, Las Edades del Hombre, al alargarse en el tiempo. Habla el rector de su proyección a futuro y del impulso que puede suponer este año jubilar en el plano económico de la localidad cuellarana, que como todo el país, atraviesa momentos muy duros.

Por otro lado, su duración de 13 meses supone un beneficio muy claro ante las previsiones de la pandemia: ni las más optimistas hacen ver que la normalidad esté instaurada en agosto, pero esperan que hacia marzo de 2022, “el año jubilar meta la directa” y sea un gran evento de masas.