Publicidad

La biomasa podría incrementar un 23% su producción eléctrica si se eliminase la limitación regulatoria de 6.500 horas de funcionamiento al año, según datos de APPA Biomasa.
En un comunicado, la asociación señala que la biomasa, el biogás y la fracción orgánica de residuos sólidos urbanos (FORSU) son renovables gestionables que pueden generar electricidad 24 horas al día, 365 días al año, pudiendo así superar las 8.000 horas de uso anual de las instalaciones.

Por ello, el presidente de APPA Biomasa, Jordi Aguiló, considera que, ante un escenario de cierre de centrales térmicas, “el Ministerio de Energía debería reconsiderar la limitación de horas de generación eléctrica con derecho a percibir retribución a la operación”, ya que las instalaciones de biomasa tienen capacidad “para aportar gestionabilidad y estabilidad en el sistema, además poder producir en punta igual que lo hacen las térmicas”.

Así, la asociación subraya que si se quiere un ‘mix’ renovable y gestionable, “la biomasa debe tener un mayor protagonismo” como complemento a solar y eólica y “garantizando la transición energética en España sin recurrir a tecnologías fósiles que comprometen los objetivos de descarbonización y de renovables”. De esta manera, APPA Renovables cree que es “fundamental” realizar subastas específicas de potencia eléctrica de biomasa sólida, biogás y FORSU que permitan incorporar capacidad renovable gestionable en el ‘mix’ eléctrico nacional.

En la misma línea se ha pronunciado el presidente de Ence – Energía y Celulosa, Juan Luis Arregui, quien ha defendido la importancia de impulsar la energía con biomasa, “una alternativa renovable firme, totalmente programable y estable”.

En su intervención ante la junta general de accionistas de la compañía, Arregui afirmó que la generación con biomasa de baja emisión supone “un complemento perfecto para la eólica y la fotovoltaica”. Así, consideró que un desarrollo conjunto de estas tres tecnologías supondría “una solución inteligente y eficaz” para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y para dotar al sistema eléctrico de mayor garantía de suministro”.

Además, señaló que “esta energía se desaprovecha quemando cantidades ingentes de biomasa agrícola en los campos, lo que provoca un daño medioambiental terrible”.
Y de la misma forma hizo hincapié en que “los bioproductos derivados de la madera jugará un papel protagonista en una economía global”.