La beata que une a dos pueblos

Beata Sor María Eustaquia de la Asunción

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El 15 de enero de 2019, el Papa Francisco firmó el decreto de martirio de María del Carmen Lacaba y de otras trece religiosas concepcionistas franciscanas. En el año 2002 se abrió la causa que se clausuró en febrero de 2010. Diez de ellas pertenecían a la comunidad madrileña del monasterio de San José; dos a la comunidad de Escalona (Toledo), y las otras dos a la de El Pardo (Madrid).

En 1936, las monjas del monasterio de San José fueron expulsadas del mismo. La comunidad se dispersó y algunas hermanas pudieron refugiarse en un piso de la calle Francisco Silvela. El 7 de noviembre de 1936, cuando bajaban a refugiarse en el entresuelo, un grupo de milicianos entró preguntando por las religiosas: habían sido denunciadas por la portera de un edificio vecino. Las sacaron a todas y las subieron a un camión. Nunca más se supo de ellas.

El 14 de junio de 1946 se cambió el nombre de la calle Luis Sagasti de Madrid por el de calle de las Mártires Concepcionistas. Una de estas hermanas era una segoviana nacida en el pueblo de Anaya y con raíces en Marazuela: Sor María Eustaquia de la Asunción, Eustaquia Monedero de la Calle.

El pasado sábado 22 de junio, en nombre del Papa Francisco, el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Cardenal Angelo Becciu, presidió en la Catedral de Santa María La Real de la Almudena de Madrid junto el cardenal Carlos Osoro y otras autoridades eclesiales la ceremonia de beatificación de 14 religiosas mártires de la Orden de la Inmaculada Concepción.
En el momento de la proclamación de la beatificación fue desplegado un tapiz con la imagen de las 14 concepcionistas franciscanas ya beatas.

La casa madre de las concepcionistas franciscanas de la orden de la Inmaculada Concepción se encuentra en Toledo, donde se ha habilitado la capilla dedicada a las 14 mártires en la que se veneran los cuerpos de las dos monjas beatas del monasterio de El Pardo, únicos que se conservan.

Con motivo de dicha beatificación el domingo 21 de julio a las 12,00 h. tuvo lugar una Misa de Acción de Gracias de las Parroquias de Anaya y Marazuela en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol de Anaya presidida por don Anastasio Montes Cabrera, párroco de los dos pueblos.

El cartel colocado junto al altar era la imagen del mencionado tapiz, reproducciones ambas del cuadro pintado para la ocasión por el granadino Luis Ruiz, y a los pies del mismo, un cuadro conmemorativo en el que aparecen unas frases de la homilía de la beatificación del Cardenal Ángelo Becciu: “Se mantuvieron firmes en la fe. No se asustaron ante los ultrajes, las dificultades y la persecución… se dirigieron al sacrificio glorificando a Dios y perdonando a sus verdugos.

Mujeres heroicas… heroicidad que brota de la total adhesión a Cristo… La fuerza de la fe, de la esperanza y del amor ha demostrado ser más fuerte que la violencia… y no podemos dudar de la fertilidad de esta simiente.”

Fue una misa de Acción de Gracias preparada con esmero y cariño por los feligreses de Anaya y Marazuela. Fue una preciosa ocasión de encuentro y reencuentros… “Qué mejor momento, para transmitir a Dios nuestra alegría y agradecimiento, por tener una santa de nuestras tierras” se dijo en la monición de entrada.

Don Anastasio, nuestro querido párroco, señaló en la homilía cómo la beata adoptó en su nombre religioso su devoción a la Virgen de la Asunción patrona del pueblo de su madre, de Marazuela.

Resaltó, así mismo, el testimonio de fe inquebrantable que le llevó a dar su vida por Cristo y el gozo de sabernos bendecidos por esta intercesora mártir.

Formando parte de la celebración tuvo lugar la procesión alrededor de la iglesia parroquial.

Eustaquia Monedero de la Calle, en religión: Sor María Eustaquia de la Asunción, nació en Anaya (Segovia) el 20 de septiembre de 1864.

Fue bautizada en la Iglesia parroquial de Santiago Apóstol de dicho pueblo el 23 de septiembre de 1864.

Hija de Gaspar Monedero, natural de Valoria La Buena (Valladolid –en aquella época “Valoria La Rica” y parece ser que pertenecía a Palencia-) y de Valentina de la Calle, natural de Marazuela (Segovia).

El padre de nuestra Beata se casó en primeras nupcias con Nicolasa Cecilia, de Anaya, y tuvieron un hijo, Justo, nacido el 28 mayo de 1848 de Anaya. En segundas nupcias se casó con Balbina Núñez, de Anaya, y tuvieron cuatro hijos. Posteriormente, el padre se casó con Valentina de la Calle de Marazuela y tuvo seis hijos: Rogelio, Petra, Eustaquia (20 de septiembre de 1864), Dorotea, Miguel y Sinforiano.

El 28 de febrero de 1887 ingresó como religiosa en el monasterio de San José (Madrid) a la edad de 24 años. Nada más emitir sus votos solemnes, se le encomendó la enfermería. Le fue encomendado el oficio de hermana enfermera, destacando por su paciencia, cariño y solicitud para el cuidado de las hermanas enfermas y ancianas. Tenía cincuenta y pocos años, cuando declaró un proceso reumático muy fuerte y degenerativo. Desde ese momento su vida se vio reducida a la más absoluta de las incapacidades, necesitando ayuda para todo. Vivió catorce años postrada en un sillón, inválida. En 1936, quedó a merced de las milicias socialistas de Las Ventas, que la sacaron del piso sin que pudiera valerse por sí misma y bajar las escaleras. Sufrió desamparo, espantosos dolores físicos y un trato soez e inhumano. Contaba 72 años de edad y 49 de vida consagrada cuando recibió la palma del martirio (Martirio del 8 al 17 de noviembre de 1936).

En la Misa de Acción de Gracias de las dos Parroquias de Anaya y Marazuela se terminó con una Acción de Gracias que resume todo: ¡Qué detalle Señor, has tenido con nosotros! No sólo por una beata a la que podernos encomendar o por un gran párroco entregado a sus parroquias y demás labores pastorales o por poder vivir este acontecimiento histórico y religioso con una ilusión inusitada, sino por esa unión y hermandad que se ha hecho presente y viva entre dos pueblos amigos que entre otras muchas cosas comparten una beata, una mártir… para nosotros una santa.