No son profesionales de los rescates ni voluntarios de Protección Civil. Pero les mueve el espíritu de ayuda a los demás y el amor a su pueblo. Son los agricultores y ganaderos, el corazón que bombea la escasa vitalidad que queda en muchos pequeños pueblos. No tienen inconveniente en poner al servicio de sus vecinos la maquinaria de sus explotaciones, ni el tiempo ni el carburante.

Cada vez que una nevada intensa deja intransitables las calles, o bien se desborda un río, o se produce un incendio, nadie espera a que lleguen los equipos de Emergencias de Protección Civil, o los bomberos del parque más próximo. Cada uno conoce los medios de que dispone.

Y lo mismo los agricultores se suben al tractor y enganchan una abonadora para esparcir sal sobre el hielo, o instalan la pala para retirar la nieve; como muchos ganaderos corren con su cuba de purín para sofocar un incendio, o alzan con su máquina telescópica a cualquier otro voluntario a modo de escala. También muchos empresarios con máquinas de construcción se muestran solidarios ante la necesidad de ayuda de convecinos.
Este trabajo desinteresado ya se pudo ver en la primera ola de la pandemia, donde agricultores prestaron sus sulfatadoras para fumigar las calles o los contenedores de basura, como hizo a título personal el alcalde de Cantalejo, Javier de Lucas. Pero la misma escena se repitió en toda la provincia.

“Siempre hay gente dispuesta a echar una mano y, en momentos como estos, se valora mucho”

Ahora, la labor de estos habitantes del medio rural ha resultado clave en la lucha contra la borrasca Filomena, que ha dejado más nieve en la provincia que en la capital. Agricultores profesionales que se convierten así en personal al servicio de la comunidad, como Francisco Bernabé, que no dudó en subirse a su tractor , con una cuchilla, limpiar las calles de su pueblo, San Miguel de Bernuy, y la carretera hasta Cobos de Fuentidueña. El alcalde y diputado provincial, José María Bravo, se mostraba agradecido: “Siempre hay gente dispuesta a echar una mano y, en momentos como estos, se valora mucho”.

La auténtica UME del medio rural
En Marazoleja las calles están limpias gracias a sus vecinos.

“Siempre hay gente dispuesta a echar una mano y, en momentos como estos, se valora mucho”

En Marazoleja, no fue la condición de concejal de Ángel Luis Sastre, la que le llevó a echar varias horas de trabajo para retirar nieve con la pala del tractor. “Lo hacemos porque la gente necesita ayuda, y el alguacil del pueblo no puede con todo”, justifica. “Este año, los ventisqueros habían acumulado hasta medio metro de nieve en algunas casas, y casi no podían salir. Había que ayudar”.

Cerca, en Paradinas, los hermanos Juan Antonio y Óscar Merinero, son dos de los agricultores del pueblo que se convierten en ‘ángeles de la guarda’ para sus paisanos. Esta zona ha sido una de las que más nieve ha acumulado con el paso de Filomena. “Más de 30 centímetros había en las calles”, comenta Merinero.

La auténtica UME del medio rural
Un agricultor de Barbolla, retirando placas de hielo.

 

El alcalde de Barbolla, Basilio del Olmo, ya prestaba auxilio con su maquinaria antes de ser el responsable provincial de Acción Territorial y hacerse cargo de la coordinación de estos menesteres en la Diputación. Como otros agricultores y concejales del realizan labores desinteresadamente cada vez que es preciso, como ha ocurrido estos días. “La gente de los pueblos sabe que los medios de las administraciones, ya sean ayuntamientos o diputaciones, son limitados, y tenemos que complementarlos con la buena voluntad de todos, cada uno en la medida de sus posibilidades”, afirma.

La auténtica UME del medio rural
El núcleo de Paradinas, uno de los puntos donde más ha nevado.

En Valverde del Majano, el tractor municipal resultó insuficiente para atender al pueblo y al polígono industrial Nicomedes García. Por eso varios agricultores se encargaron de apoyar a los operarios municipales. El alcalde, Javier Lucía, confinado en casa pero coordinando las labores en teletrabajo, en redes sociales se dirigía sus vecinos: “Gracias a los agricultores que desde ayer ya estaban preparados para actuar, y una vez más han puesto en valor la colaboración como seña de identidad de nuestro pueblo. Fernando, Raúl, Jorge, José Andrés, Juan, César, Nacho, Esteban, y también Felipe Rivilla, han estado trabajando desde esta mañana para que todos nosotros podamos transitar las calles del pueblo con cierta normalidad”.

“Los agricultores son la UME de nuestros pueblos”

Desde Muñoveros, Claudia de Santos, que ha sido alcaldesa accidental de Segovia y conoce la vida en los pueblos, reenvió un mensaje en las redes sociales en el que se indicaba: “Los agricultores son la UME de nuestros pueblos. Están ahí siempre, para lo que haga falta (…). No aparecen luego en las listas de aplaudidos (…). Pero el medio rural sobrevive gracias a ellos”.

La auténtica UME del medio rural
Labores de esparcido de sal con una abonadora en Sacramenia
La auténtica UME del medio rural
Retirada de nieve en Sacramenia.