La actividad turística en el medio rural, en situación “límite”

La empresaria sepulvedana de organización de visitas teatralizadas por el patrimonio histórico y artístico de la villa Ana Herrero afirma que “no es lo mismo un pueblo de menos de 1.000 habitantes que una capital”

El sector del turismo en el medio rural de Castilla y León y las actividades complementarias vive una situación “límite” como consecuencia de las medidas restrictivas derivadas de la pandemia del coronavirus, ya que en la mayor parte de los casos suman más de tres meses sin clientes y además lamentan que las ayudas que se han anunciado por el momento serán insuficientes y se teme que no amparen a todos los tipos de negocio.

El caso de Ana Herrero, que tiene una empresa con cuatro trabajadores –en ERTE desde noviembre– dedicada desde hace casi ocho años a la organización de visitas teatralizadas por el patrimonio histórico y artístico de Sepúlveda, la situación es aun más complicada, ya que, en declaraciones a Europa Press, explica que ni siquiera ve posible acceder a esas últimas ayudas de la Administración regional.

‘Sepúlveda Viva’, nombre de su pequeña empresa, está registrada como ‘Actividad turística especializada’ y, a la hora de rellenar telemáticamente la solicitud para las esperadas ayudas al sector, esa opción no aparece en el listado de opciones para acogerse a las mismas, por lo que teme que se va a quedar fuera.

“He consultado el registro y como mi tipo de empresa hay 323 más en Castilla y Léon, también de actividades deportivas y de ocio, visitas a bodegas o enoturismo. La mayor parte nos dedicamos a actividades de puesta en valor del patrimonio natural y cultural, por lo que trabajamos un turismo de calidad, pero ahora no podemos solicitar una ayuda al sector turístico”, lamenta Herrero.

Fuentes de la Consejería de Cultura y Turismo analizan esta problemática y, por el momento, sugieren que estas empresas también pueden acogerse a las ayudas para paliar los efectos de la Covid-19 que ha sacado la Consejería de Empleo, abiertas a todo tipo de actividades.

Pero esta empresaria turística segoviana considera que el problema es que la Junta de Castilla y León no hace honor a uno de sus lemas, ‘Castilla y Léon es Vida’, pues recuerda que en la mayor parte de las publicidades de esta campaña aparece el mundo rural, “vendiendo experiencias en el pueblo o en la naturaleza”, pero con las políticas reales se “está dando la puntilla” al medio rural.

“Se incita a la población a que vengan jóvenes, a potenciar el teletrabajo, a emprender en el medio rural, pero luego se dan estas situaciones”, lamenta Ana Herrero, que reclama que “no se mida por el mismo rasero las políticas para ciudades y para pueblos”. “No es lo mismo Sepúlveda, con menos de 1.000 habitantes, que la calle Santiago de Valladolid”, ha enfatizado.

En su empresa pudieron trabajar en verano aunque con una reducción de los grupos para adaptarlos a los límites establecidos en la normativa de la entonces llamada ‘nueva normalidad’, primero de un máximo de 25 personas aunque en agosto ya se redujo a diez.

Aun así, Herrero considera que en verano trabajaron “muy bien”, tuvieron que doblar el número de visitas para “abarcar la demanda”, ofrecer más servicios y tuvieron llenos todos los grupos. Pero llegó el principio de noviembre, la segunda ola de la pandemia, y los cierres perimetrales, lo que redujo mucho la demanda y “la puntilla” fue la reducción de los grupos a un máximo de seis personas, lo que hace inviable las visitas para un público tan reducido y, con ello, el mantenimiento de una plantilla de cuatro personas, por lo que tuvo que acudir al ERTE.

Desde noviembre, asegura Herrero, apenas han recibido un par de llamadas para grupos “muy reducidos” en el puente de diciembre, pero les tuvieron que decir que no.
Esta empresaria apunta que subsiste “tirando de ahorros” para pagar los gastos fijos y con la ayuda por el cese de actividad como autónoma, pero “se agotan y es complicado resistir si no dan alicientes”.

Ana Herrero deja una pregunta en el aire: “¿Por qué las medidas restrictivas tienen que ser las mismas en un establecimiento cerrado de una gran ciudad que en una visita guiada por un pueblo, todo en exterior, en el que además no hay nadie por la calle”?.