Investigadora por pasión

La periodista Sara Cabrero Rey consigue el aplauso de todo el pueblo de Frumales al completar un episodio del municipio con el descubrimiento del paradero de la pila bautismal sustraída hace 60 años

Su especialidad es el periodismo económico. Pero su pasión por su pueblo de veraneo la ha llevado a culminar un capítulo de la historia reciente de Frumales: el descubrimiento del paradero de la pila bautismal que fue sustraída hace 60 años, y del que nadie tenía certeza.

Sara Cabrero, de 30 años, trabaja desde 2012 en La Voz de Galicia, el periódico de mayor difusión en esa Comunidad. Allí se defiende con gran soltura en la sección de Economía, donde tiene su cuna Inditex, el emporio empresarial creado por Amancio Ortega; o analiza con minuciosidad cómo afecta el coronavirus a los resultados de las peluquerías gallegas.

Gracias a su labor investigadora ya sabe todo el mundo que la pila bautismal de Frumales se encuentra en el Pazo de Meiras, donde tenía su residencia la familia Franco. La joven periodista se empeñó en buscar la pieza cuando la finca gallega pasó a ser patrimonio del Estado. Sara Cabrero ya había intentado descubrir el paradero de la pila cuando se quiso obligar a la familia Franco a abrir el pazo a las visitas, pero no fue posible. Hubo que esperar a que se hiciera público el inventario de todo el complejo residencial.

Pila de Frumales.
Pila de Frumales. / E.A.

Confirmado el hallazgo y publicado su trabajo en el periódico donde trabaja, Sara comenzó a recibir numerosas felicitaciones y parabienes de sus vecinos de Frumales, donde acude todos los veranos, en vacaciones de Semana Santa o en Navidad.

Este año, con las limitaciones de movimientos impuestas por el Covid-19, no ha podido acudir a su pueblo para sentir directamente la alegría que le han transmitido por teléfono y redes sociales sus amigos desde el pueblo. El grupo de wasap de la Asociación Cultural ‘El Pilón’, que utilizan para difundir las noticias del pueblo, ardía en reacciones a la noticia que se publicó en numerosos medios de toda España.

“Tengo ganas de ir al pueblo, pero está tan lejos, y con esta situación es imposible. Pero claro que me gustaría compartir la alegría con familiares y amigos”, afirma la joven periodista, que reconoce sentir “morriña” por este aislamiento físico al que nos tiene sometidos el coronavirus.

Desde el Ayuntamiento y desde la Parroquia de Frumales también se muestran agradecidos a la labor investigadora de Sara Cabrero. “Ha contribuido a conocer algo más de la historia de nuestro pueblo”, reconoce el alcalde de Frumales, Javier Sanz.

Aunque Sara Cabero no nació en Frumales, la familia mantiene su casa y participa en las fiestas todos los años. Su padre fue el veterinario del pueblo hasta que en los años 80, con la reestructuración del sistema sanitario de Castilla y León, se trasladó a trabajar a Galicia. Pero no han perdido los vínculos y tanto ella como su hermana regresan todos los años a este pueblo, de 160 habitantes.

Por caprichos del destino Sara no fue bautizada en la pila de la iglesia del que considera su pueblo, Frumales. Sin embargo ha dejado una particular inscripción en esta piedra románica que formará parte siempre de la historia local.