Operarios trabajando en el incendio registrado en agosto. / nerea llorente
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La Junta de Castilla y León y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) intensifican las labores de restauración de los terrenos afectados por el incendio de la Sierra de Guadarrama. Ayer se ampliaron los trabajos de restauración de los suelos afectados por el incendio forestal que el pasado 4 de agosto se extendió por el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Personal técnico procedió al denominado ‘acolchado de suelo con paja de cereal’, con el fin de reducir la degradación del suelo por efecto de las cenizas y la erosión.

Dos helicópteros y sus respectivas cuadrillas helitransportadas, así como personal técnico y agentes medioambientales, en colaboración con el MAPA, llevan varias semanas trabajando para evitar arrastres y minimizar los aportes de cenizas y partículas de suelo a los arroyos Carneros y Morete, cuyas aguas abastecen de agua potable a localidades del entorno, mediante la instalación de albarradas de madera en los cauces.

Durante tres días procederán al extendido de paja de cereal desde los helicópteros, sobre todo en aquellas áreas con pendientes elevadas en las que no se puede hacer de forma manual. La experiencia de esta técnica ha demostrado su eficacia en la protección directa del suelo y evitar riesgos erosivos, sobre todo en zonas vulnerables, como son aquellas en que el terreno ha quedado sin cobertura vegetal. Esta actuación es esencial para minimizar los aportes de cenizas y partículas de suelo a los citados arroyos.

El incendio forestal, declarado el pasado 4 de agosto, afectó durante varios días a los términos municipales del Real Sitio de San Ildefonso y Palazuelos de Eresma en la Comunidad de Castilla y León y Rascafría en la Comunidad de Madrid, en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, con una superficie forestal dañada de 400 hectáreas de gran valor natural y paisajístico.

Desde entonces, la Junta de Castilla y León y el MAPA, han venido ejecutando de forma coordinada actuaciones hidrológico-forestales de emergencia en el área afectada por el incendio forestal, con el objetivo prioritario de frenar la degradación y reducir las pérdidas de suelo y cenizas por erosión.