El novillero brasileño, vecino de Cantalejo, Igor Pereira. / A.M.
El novillero brasileño, vecino de Cantalejo, Igor Pereira. / A.M.

De Brasil a Cantalejo, de la ciudad briquera a Perú y del país latinoamericano vuelta de nuevo a tierras segovianas. Todo por un sueño. El de ser torero. Y en este caso, el de dar el salto al escalafón superior: la alternativa. Uno de los momentos más importantes en la carrera de un espada. Su nombre es Igor Pereira (Gurupi, 1996), es brasileño y desde los 10 años es un vecino más de la localidad de Cantalejo. El sábado, 19 de agosto, se doctora en el coso briquero de la mano de José Ignacio Uceda Leal y en presencia de Noé Gómez del Pilar, con de la ganadería de Hermanos Cambronel.

Hasta llegar al día de la alternativa, el brasileño, formado en sus inicios en las escuelas taurinas de Colmenar Viejo, El Espinar y Arganda del Rey -de la Fundación ‘El Juli'-, ha tenido un largo y nada fácil camino. Debutó con picadores en 2014 en Riaza y desde entonces su hoja de ruta han sido plazas de la provincia de Segovia y Teruel, la Comunidad de Madrid o Navarra, con un parón incluido que le sirvió para volver más fuerte. Este año comenzó la temporada en mayo en Casas de Benítez (Cuenca) y en esa novillada surgió la posibilidad de hacer campaña en Perú.

Pereira, que aterrizó en España el martes, atiende la llamada de El Adelantado desde Madrid horas antes de su importante compromiso para relatar su experiencia en el país peruano: «En mayo apareció esta posibilidad y no tenía nada que perder. Ha sido duro, pero estoy muy contento de la evolución que he podido adquirir. Al final, he toreado 13 festejos». Accha, Huaccepampa, Acos, El Tingo o Junín, donde ganó el Escapulario, son algunos de los sitios donde ha podido mostrar su evolución, aunque reconoce que los toros allí son «distintos». «Salen cruzados e incluso ya toreados, pero también hay cosas buenas con procedencia de Jandilla, Torrestrella, Daniel Ruiz o La Quinta», explica. Han sido unos tres meses de experiencia peruana, donde permaneció instalado un mes en Cajamarca y después fue viajando conforme a los festejos en los que estaba anunciado. «Nos movimos por todo el Perú, de norte a sur», reconoce el brasileño.

El novillero brasileño afincado en Cantalejo, Igor Pereira, el año pasado. / A.M.
El novillero brasileño afincado en Cantalejo, Igor Pereira. / A.M.

Pereira apunta que este viaje la ha servido para «tener más oficio y estar más cuajado para llegar preparado para la alternativa». Una cita que agradece al «Ayuntamiento de Cantalejo y a los amigos que han hecho posible esta fecha; así como a mis apoderados Santiago Garay y César Soto, en España, y Ángel Jiménez, en Perú». Como padrino de la ceremonia estará Uceda Leal, de quien elogia que «tiene una trayectoria de primera categoría«, y en labores de testigo Gómez del Pilar, un «especialista ya en las corridas duras». Su estancia en América le ha impedido ver los toros de Cambronel previamente, aunque en fotos «las hechuras son muy buenas». «Suelen salir muy buenos y se suelen dejar», señala.

El brasileño llega a la alternativa como «si fuera la última batalla», pues aunque cuenta con algún posible contrato en el aire de momento no tiene nada cerrado de forma oficial. «Todo depende del triunfo de Cantalejo«, asegura, con vistas a poder coger alguna sustitución. Por otro lado, no descarta volver a Perú en el inicio de la próxima campaña. El sábado continúa el sueño de Pereira, una alternativa que dará lugar a un hecho insólito y es que seguramente sea el primer matador de toros brasileño de la historia.