Un momento de la presentación, con el escritor segoviano en el centro. / el adelantado
Un momento de la presentación, con el escritor segoviano en el centro. / el adelantado

El escritor segoviano Ignacio Sanz presentó en la localidad su último relato ‘La sombra del pantano’. El acto, promovido por la Plataforma ‘Sí a las fuentes del río Cega’, se inició con las palabras de bienvenida de su portavoz, Carmen García Moneo, que agradeció al autor que pusiera “letra a la música de nuestros sentimientos”, afirmando que muchos “hemos tenido la suerte de tener cerca a un tío Fonso, que nos ha enseñado a querer nuestro pueblo, nuestro río, nuestro pinar”, haciendo alusión al protagonista del relato de Sanz, un mayor que se estremece ante el anuncio de la construcción de un embalse en Valdepinos, o trasladado a la realidad, en los términos de Lastras de Cuéllar y Aguilafuente. El editor de Isla del Náufrago, Amando Carabias, comentó que el texto de Ignacio Sanz le pareció muy interesante por el tema y su sensibilidad, que no dudó en editarlo y que de hecho con ‘La sombra del pantano’ se inicia una colección de breves relatos.

Presentó al autor el biólogo y escritor Francisco Sánchez Aguado, que destacó las múltiples facetas artísticas de Sanz y sus grandes dotes de cuentista en el sentido más noble de la palabra. A continuación Ignacio Sanz habló del germen del libro, que tiene como narradora a una sobrina del tío Fonso, un personaje que evoca el amor por el río, por el pinar, en unos tiempos pasados en que los pueblos estaban más poblados y había una mayor cercanía con la naturaleza. Sanz habló de los pinares, del río, de personas que le habían mostrado el orgullo de ser hacheros, de relatos sobre la importancia del agua en la vida de la gente de los pueblos, de los problemas que hay con la salubridad del agua en poblaciones como Lastras o Muñoveros, su pueblo de adopción, ambas con el río Cega en sus términos. Habló del paisaje como una parte esencial de la vida de las personas de los pueblos afectados por la futura construcción del embalse, y de cómo éste lo transformaría de forma irreversible.

Tras un relato emotivo, al finalizar hubo un coloquio con los asistentes, donde algunos de ellos mostraron su preocupación por la construcción del embalse por la pérdida que supondría de un paisaje que estaba en el sentir de los pueblos, además de agradecer a Ignacio Sanz que su libro hiciera reflexionar acerca de los valores del río Cega y de los sentimientos de identidad de las poblaciones ribereñas. Después el autor dedicó numerosos libros a los asistentes.