Gallegos pierde al ‘dedo’ del Torregil

El símbolo del pueblo se derrumba por las fuertes lluvias El alcalde, Victoriano Sancho, avisa de su intención de “dejarlo como estaba”

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Gallegos está triste. El temporal ha derribado el símbolo del pueblo, el ‘dedo’ del Torregil.

“Es una pena”, sentía ayer el alcalde, Victoriano Sancho, todavía acongojado por esta pérdida en el Torregil, una centenaria construcción que, en rigor, es la torre en ruinas de una iglesia de estilo románico, la de San Juan del Otero.

Aunque se desconoce en qué año exacto se abandonó el templo, todo apunta a que a mediados del siglo XIX ya no tenía culto, pues Pascual Madoz, en su célebre diccionario, indica, con toda probabilidad refiriéndose al Torregil, que en Gallegos existía “un torreón que, según tradición, fue iglesia”. A buen seguro que la falta de uso del edificio derivó en su ruina. Y, a medida que se fue hundiendo, configuró su perfil característico. En una de las esquinas de la cuadrangular torre se ha mantenido, enhiesto, un pequeño muro, que visto desde lejos asemejaba a un dedo índice apuntando al cielo.

El abuelo de Marisol Barroso —ahora tendría 117 años—, solía decir, en sus últimos años, que él siempre había visto el Torregil igual, así, tan frágil y, al mismo tiempo, tan resistente, superando año tras año todas las inclemencias del tiempo. Para admiración general, el Torregil parecía escapar a la ley de la gravedad. Todos los que con frecuencia pasan a sus pies, por la carretera N-110, en alguna ocasión se han preguntado cómo era posible el milagro. “El Torregil de Gallegos se está cayendo; una pulga y un piojo lo están sosteniendo”, rezaba un dicho popular. “Daba la sensación de que se iba a caer de un momento a otro, pero permanecía ahí”, relataba ayer la propia Barroso, quien reconocía que el derrumbe “me ha costado llorar”.

Para cualquier vecino de Gallegos, el Torregil es mucho más que una ruina. “Cuando te vas del pueblo, lo último que miras es el Torregil; y cuando vuelves lo primero que miras es el Torregil, a ver si sigue en pie”, explica Barroso. En Gallegos, el Torregil lo es todo. Hay una peña llamada Torregil, se han hecho llaveros con su imagen, cuando se casa una pareja sube allí a hacerse fotos…

La tarde del domingo 12 de febrero, después de casi 24 horas lloviendo sin cesar, el ‘dedo’ del Torregil se vino abajo, dejando una profunda herida en las gentes de Gallegos. “Él nos hacía más fuertes al ver cómo se batía en duelo con los temporales y siempre amanecía victorioso”, ha escrito Rafael Grande. “Todos te llevaremos (en la memoria) orgullosos”, añadía.

El alcalde lamentaba ayer una y otra vez que una reciente solicitud de subvención para la restauración del ‘dedo’ hubiese sido denegada, advirtiendo que él va a intentar, por todas las vías posibles, levantarlo. “Quiero dejarlo como estaba”, señalaba. En vista de que el Ayuntamiento “no tiene fondos” para acometer una obra de este calado, ahora espera que el grupo de acción local ‘Segovia Sur’ ayude, no a construir una infraestructura para el pueblo, sino a algo más importante: recuperar un símbolo.