Galán: “Este año ha salido todo bien, se ha llegado a los objetivos”

La semana grande de Carbonero finalizó ayer tras cinco días de celebraciones y actividades relacionadas con la cultura y la tradición, pero sobre todo que han llenado de color y diversión el municipio.

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Carbonero el Mayor se despide de sus fiestas. La semana grande de la localidad segoviana tocó ayer a su fin. Desde el cuatro hasta el ocho de agosto, un amplio cartel de actividades musicales, taurinas, religiosas y culturales ha conseguido que los carbonerenses no hayan tenido un momento para el respiro en los últimos cinco días. La tradición es el punto de partida de todas las fiestas, a partir de ahí, se da rienda suelta a la diversión.

Tomás Galán, alcalde del municipio, realizó un balance del desarrollo de su semana grande. “El viernes el frío fue lo único negativo, ya que los jóvenes disfrutaron mucho con el grupo ‘Top Líder’. El domingo en el encierro el pueblo estaba a rebosar, había muchísma gente en las calles y hubo también muchos corredores que subieron y bajaron por el recorrido tradicional. La corrida de toros también fue muy buena, sobre todo el tercer toro de Matías Tejela, que se llevó tres orejas. En el primer encierro por el campo los astados entraron bien en el recorrido. Ya dentro dos de ellos se dieron la vuelta y volvieron a salir, pero los caballistas y la organización hicieron un trabajo increíble, aunque al final los toros tuvieron que ser dormidos”, algo que se repitió en el último encierro campestre, que tuvo lugar ayer por la mañana.

Las peñas fueron las protagonistas en la última jornada de fiestas. Cada una celebró una comida en su local, pero con la peculiaridad de que todo el mundo estaba invitado. Después, tuvo lugar la tradicional becerrada y, para terminar, se lanzaron fuegos artificiales y se celebró la ‘chocolatada’ fin de fiestas en la Plaza de Abastos, amenizada por el grupo de mariachis ‘Los Charros’.

Mejoras y cambios El principal cambio provino del mundo taurino. La organización puso especial cuidado en cumplir la normativa vigente que prohíbe que los menores de 18 años puedan correr los encierros, por lo que las vaquillas que en años anteriores se han soltado dirigidas a los más pequeños, este año se sustituyeron por los ‘toros carretones’, con los que según el alcalde la gente se lo pasó “igual o mejor”.

La crisis ha sido otro de los elementos que podría haber influido en la preparación de las actividades; sin embargo, “este año ha salido todo bien, se ha logrado llegar a los objetivos previstos. La crisis afecta aunque durante las fiestas, a pesar de que se toman precauciones y es verdad que hay gente que no puede llegar y es una pena, todo el mundo trata de pasárselo en grande”, aunque matizó que “por parte del Ayuntamiento se ha tratado de realizar los menores gastos posibles, por ejemplo en los toros, que han sido un poco más baratos”.

El número de visitantes que ha recibido la localidad segoviana con motivo de sus fiestas “no ha variado mucho con respecto a otros años”. Es probable que el buen el tiempo y el calor que ha acompañado durante toda la semana de fiestas haya compensado en parte el efecto negativo de la crisis económica.

Una gran semana que no se repetirá hasta el año que viene. Aunque seguro que habrá muchos que lo agradecerán por lo menos un tiempo. Y es que las fiestas de Carbonero “nos ha dado mucho trabajo a los concejales y a mí. Hoy hemos celebrado una comida todos juntos para despedirnos de las fiestas un poco más tranquilos”.