Fin a una confusión histórica

El Ministerio de Hacienda da la razón al Ayuntamiento de Aldelengua de Pedraza y fija el deslinde con el madrileño municipio de Lozoya según la línea de cotos de un acta de 1869.

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El Ayuntamiento de Aldealengua de Pedraza ha conseguido aclarar una confusión histórica que asignaba al municipio madrileño de Lozoya un terreno de siete hectáreas, ubicado en el monte de utilidad pública 198, de titularidad pública y propiedad de la Comunidad de Villa y Tierra de Pedraza.

Esta confusa situación, motivada por la divergencia entre dos actas de deslinde fechadas en 1869 y 1877, provocó que el replanteo de los límites entre ambos municipios realizado en 2006 por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) se convirtiese en una situación “injusta” para el Ayuntamiento, la Comunidad y los vecinos.

Por fin, la orden publicada en el Boletín Oficial del Estado por el Ministerio de Hacienda, adjudica ese terreno a Aldealengua de Pedraza, según el acta más antigua, la de 10 de junio de 1869, que definía los cotos, límite jurisdiccional entre ambos municipios, y no la posterior, realizada por el entonces Instituto Geográfico y Estadístico, que señalaba mojones divisorios.

Se produce entonces, un cambio de terminología y de coincidencia según explica el alcalde del municipio y presidente de la Comunidad de Villa y Tierra de Pedraza, Manuel Ballesteros. Los puntos señalados en los mojones 11 y 12 habían obviado varios cotos, trazando una línea recta entre ambos, lo que dejaba a una parte del monte público segoviano dentro de la Comunidad de Madrid.

Casi dos años

El Ayuntamiento de este municipio, ubicado entre Gallegos y Navafría, ya intentó en el pasado solventar esta situación pero no será hasta octubre de 2012 cuando consiga poner en marcha el proceso de deslinde. Ballesteros explica que “la implicación del abogado de la Junta y la ayuda de la Diputación han sido determinantes”.

Tras dos años de reuniones— incluso con recreaciones en 3D del terreno en discordia—, alegaciones y documentación, como el libro ‘Los Mojones Antiguos de la Tierra de Pedraza. Una causa de desavenencias y concordias con los concejos vecinos’, de Luciano Municio, la decisión del Ministerio argumenta razones históricas, geográficas —la línea ahora se ajusta a la divisoria de las cuencas hidrográficas del Duero y el Tajo—, Dominicales, forestales y físicos.

Llegados a este punto, el Ayuntamiento de Lozoya podría presentar recurso contencioso-administrativo, aunque el alcalde de Aldealengua de Pedraza cree que no será así. “Al final, el deslinde ha sido de mutuo acuerdo y es que no se trata de un terreno muy amplio pero el hecho de que una parte de una finca de la Comunidad estuviese en Madrid habría implicado más dificultad a la hora de cualquier trámite”, señala satisfecho.

DIFICULTADES DE UN DOMICILIO ATOMIZADO

Aldealengua de Pedraza está formado por cuatro barrios o villas, Ceguilla, Martincano, Cotanillo y Galíndez, y es esta atomización la que en palabras de su alcalde, Manuel Ballesteros (PP), “nos dificulta un poco la gestión, pero poco a poco vamos haciendo cosas”. Ballesteros explica que pronto acometerán obras en las redes de tuberías a través de los planes provinciales de la Diputación, “algo muy necesario para nosotros”, dice.

A 33 kilómetros de Segovia, el término se extiende desde el margen izquierdo de la N-110 (dirección Soria) hasta el límite con la Comunidad de Madrid, justo en la cuerda de la Sierra de Guadarrama. Un entorno con recursos patrimoniales y naturales que podrían convertirse en una oportunidad de futuro, pero cuyo mérito suelen quitar al municipio, como el Puerto de Navafría o el Centro de Esquí Nórdico, “que están en su totalidad en Aldealengua, y que no nos citen nunca, nos duele especialmente a los vecinos”, comenta el alcalde, que se encuentra en su tercera legislatura seguida (ya estuvo en otra legislatura, “recién venido de la mili”).

Conseguir esta visibilidad será uno de los objetivos de Ballesteros, en caso de que repita como alcalde, “si hay que continuar, se continúa — explica— lo que no podemos es dejar el pueblo abandonado. Aunque muchas veces la dedicación implica quitar tiempo a la familia”, afirma.