Al final sí pudo celebrarse la popular sifonada. /F.D.
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Las lluvias registradas en las últimas horas de las fiestas patronales de Cabezuela deslucieron el resultado y el balance final. El acto religioso central del sábado por la tarde, la procesión y ofrenda al Cristo del Humilladero, se vieron empañados por la lluvia. El recorrido con la imagen del Cristo tuvo que retrasarse una hora respecto al horario previsto. Igualmente la ofrenda y subasta de frutos se vio restringida y confirmada al interior de la ermita por las precipitaciones lo que impidió que todos los fieles pudieran disfrutar de la celebración. Ayer domingo acabaron las fiestas con el segundo encierro campestre donde no hubo que lamentar ningún incidente y entraron los cuatro novillos que se soltaron desde los corrales. La exhibición posterior de recortes en la plaza de toros se desarrolló pero hubo de interrumpirse por la inesperada tormenta que cayó sobre una plaza abarrotada de público. También se vio algo deslucida la caldereta ofrecida para todos los peñistas que la degustaron en locales privados en lugar de hacerse en el polideportivo de La Vega. Y la sifonada que se celebra en la Plaza Mayor finalmente se desarrolló, aunque en principio se había suspendido. Lo mismo ocurrió con la becerrada que debía cerrar el calendario taurino de las fiestas. En definitiva han sido unas fiestas marcadas por el frío y la lluvia aunque no ha faltado el buen ambiente y la gran participación en los actos programados con la participación de los vecinos.