Los cuatro presidentes de la historia del torneo durante la celebración de la mesa redondo en El Espinar.

Dicen que los pequeños detalles son los que hacen las cosas grandes y esta es una de las máximas que rige la organización del Open de Castilla y León ‘Villa de El Espinar’ que en este año 2020 cumple su 35 aniversario. La Asociación Segoviana de la Prensa Deportiva ha querido estar a la altura de dicha efeméride y para ello organizó en la tarde del pasado miércoles una mesa redonda en el Ayuntamiento de la localidad para hablar de los 35 años de historia del torneo reuniendo, por primera vez, a sus cuatro directores.

El evento, que estuvo dirigido por el presidente de la asociación, Álvaro Gómez, tuvo como principales protagonistas a Mario Naturalli, primer director del torneo; a Pedro Muñoz Asenjo, fundador del evento, director durante muchas ediciones y actual presidente de Honor; a Javier Martínez, que fue el director que llevó al torneo a ser elegido como Mejor ATP Challenger del mundo en 2009 y a Virginia Ruano, que este año cumplirá su décima edición al frente y que fue la directora que creo el torneo femenino.

Durante los aproximadamente sesenta minutos que duró el histórico evento los cuatro protagonistas fueron respondiendo a las preguntas del presentador y a las intervenciones del público asistente. Mario Naturalli recordó los comienzos de un torneo que disputó su primera edición en el año 1986 en las pistas de la Urbanización Río Moros situadas en la Estación de El Espinar. “En la primera edición, que ganó Pepo Clavet, no teníamos nada. Tuvimos que ver quién recogía las pelotas, quién llenaba las neveras de bebidas, organizar los taxis para recoger a los jugadores, buscar quién nos diera de comer… Eran otros tiempos y sin la colaboración de los vecinos nada hubiera sido posible”, recordó el propio Mario.

De esta misma época, Pedro Muñoz quiso recordar las largas noches en vela elaborando los cuadros, las eternas llamadas telefónicas pidiendo a los jugadores su participación o los problemas económicos que siempre eran solventados con ingenio y con la ayuda de los vecinos. “La primera edición la hicimos para divertirnos nosotros. Creamos un cuadro con 17 jugadores y lo pasamos en grande”, rememoró.

De los primeros años del torneo se pasó a hablar de los años más boyantes con Javier Martínez al frente y su reconocimiento, en 2009, como Mejor ATP Challenger del mundo. “Nunca hemos buscado conseguir los reconocimientos que hemos conseguido, pero es cierto que ese año el informe del supervisor de la ATP fue buenísimo. No puso ninguna pega y hasta nos felicitó”, explicó Javier.

Una de las grandes mejoras que ha vivido el torneo y que vino de la mano de su actual directora, Virginia Ruano, fue la creación del torneo femenino, un ITF 25.000. “La presencia de chicas en este torneo se ha reivindicado desde que yo era jugadora. Una vez retirada seguí pensando en que la presencia femenina era necesaria pero fue Pedro el que apostó definitivamente por el torneo femenino. Aún queda mucho trabajo por hacer en este sentido, pero en la edición de 2019 ya hemos conseguido que los dos torneos se jueguen en La Estación, ahora falta que sean en la misma sede”, apuntó Virginia.

Hablando de las pistas y de su creación fue imprescindible hablar y recordar la disposición del Ayuntamiento del municipio desde la creación del torneo y el apoyo constante de todas las instituciones en los momento más difíciles. Juan José Sanz Vitorio, ex-alcalde de la localidad, contó como en cuestión de un mes, tuvo que hacer frente a la construcción de unas nuevas pistas con un presupuesto de 4 millones de pesetas, ante la falta de entendimiento entre la organización y la Urb. Río Moros.

Como no podía ser de otra manera, en un evento de tal magnitud tuvieron gran protagonismo las anécdotas y curiosidades vividas durante los 35 años de historia del torneo. “Recuerdo que una tarde Rafa Nadal me llama y me dice que necesita una televisión para ver un partido amistoso de pretemporada de su Real Madrid. Todos nos quedamos locos pero no paramos hasta encontrar el televisor”, recordó Pedro. “En cuanto a las peticiones de los jugadores hay muchas historias pero una de las que tengo más marcadas fue la negociación con un jugador que me pidió que todas las noches debía organizar una timba de poker para contar con su presencia. No me pude negar”, explicó Muñoz Asenjo ante las risas del público asistente.

Muchas fueron las historias que se contaron y muchos los secretos que se revelaron en cuanto a la organización del torneo se refiere y sus famosas reuniones, pero, si hay una cosa que quedó clara, es el valor que tiene un torneo creado gracias al trabajo, a la pasión y al sacrificio de unos locos que han ido trasmitiendo su ilusión de generación en generación, ayudados siempre por los incansables vecinos espinariegos que cada año se vuelcan para que todo salga perfecto, pues, como apuntó Virginia Ruano: “Son unos ‘masocas’ que todos los años repiten. Sería imposible hacer algo así en otra parte del mundo porque siempre faltaría la ayuda de los vecinos de La Estación”.

¡Larga vida al torneo de El Espinar!