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n n n Los vecinos de Escarabajosa de Cuéllar comienzan a moverse tras conocer las últimas novedades en cuanto a la construcción de una planta de residuos muy cercana al núcleo de población. El proyecto se remonta a 2017 pero las concesiones por parte de la Junta de Castilla y León, así como del Ayuntamiento de Cuéllar, son de 2019.   Las administraciones competentes han otorgado licencia ambiental y el Ayuntamiento la licencia urbanística para que se construya una planta de tratamiento de residuos que se ubicaría a tan solo 500 metros del núcleo de Escarabajos y 500 del de Cuéllar, algo que preocupa gravemente a los vecinos más cercanos.

Como explican los propios vecinos más conocedores del proyecto, que han mantenido reuniones con alcalde y concejales para interesarse sobre el verdadero desarrollo de esta planta, la nueva construcción  contaría con una machacadora de grandes dimensiones que puede acabaría afectando en su actividad -tanto en ruido como en levantamiento de polvo incluso a los vecinos de la parte este de Cuéllar. En concreto, la planta trataría residuos de construcción y demolición (60.000 toneladas al año), residuos de procedencia doméstica e industrial (200 toneladas al año), papel, plástico, cartón, vidrio, madera, metal y residuos semipeligrosos. Para acoger estos últimos se dispondría un techado auxiliar de 20 metros cuadrados. A la construcción hay que añadir dos casetas prefabricadas para oficina y vestuarios, una báscula, una caseta de control y una nave para el tratamiento de los residuos de 800 metros cuadrados. Además, el proyecto, según detallan los vecinos que lo han consultado, cuenta con dos depósitos subterráneos para contener los residuos peligrosos.

Para realizar toda esta actividad, no especifican horarios, tema que preocupa también a la vecindad, que ve cómo peligra su entorno más cercano en el que ya se encuentra una planta de butano y otra de tratamiento de escombro. Igualmente y además de perjudicar a los habitantes de la pedanía, la instalación de esta planta perjudicaría a todas las naves agrícolas cercanas: existen naves avícolas a pocos metros de la parcela elegida para esta construcción, con otras explotaciones en un pequeño radio alrededor.

Para los vecinos, este proyecto no produce ningún beneficio económico y mucho menos ambiental; al contrario, les preocupa que tanto el ruido generado como la acumulación de residuos y todo los gases, polvo o material derivado, perjudique salud y entorno. Aseguran que los empleos generados son pocos y la contaminación y ruidos, excesivos.

Los vecinos comenzaron hace más de un mes una recogida de firmas y las movilizaciones continúan. Ahora buzonean por la localdiad de Cuéllar un documento en el que especifican cuáles son las consecuencias de esta planta de residuos: “¿Queremos que Cuéllar sea el basurero de la provincia?”; “¿Son estos los empleos de calidad que necesitan los jóvenes del municipio?”; “Ya que no tenemos fiestas, tengamos mejor aire”, exponen. Al dorso se encuentra una ficha en la que se pueden rellenar los datos personales para entregar en el Ayuntamiento de la localidad. El documento no solicita que la planta no se lleve a cabo, sino que se lleva a cabo más lejos de la pedanía y la localidad de Cuéllar. El buzoneo sale de la decisión conjunta de los vecinos de Escarabajosa, que quieren trasladar la problemática a los cuellaranos, parte afectada también; quieren que se conozca el proyecto real y lograr el objetivo. Para ello, se van a concentrar en los Paseos de San Francisco durante tres jornadas. 

Son muchos los habitantes de la pedanía que temen por la salud de los más pequeños, así como de la gente mayor que habita, conscientes de que la contaminación afectaría también a Cuéllar. Solicitan que la construcción sea más lejana y lleve a cabo su cometido sin perjudicar ni al entorno ni a la salud de quienes habitan esta zona, a la espera de una respuesta del alcalde.

EL AYUNTAMIENTO DE CUÉLLAR SE PRONUNCIA: “CUMPLE LA NORMATIVA”

El alcalde de la villa, CArlos Fraile, se pronuncia respecto al tema y asegura que se han cumplido todos los trámites administrativos públicos, contestando a dos alegaciones realizadas. Afirma que el Ayuntamiento es el último en dar concesión y que el proyecto se enmarca dentro de la legalidad, como así ha reconocido la Consejería de Medio Ambiente y la Diputación de Segovia, también involucradas ante las concesiones. Fraile afirma que el proyecto contiene “los máximos de concesión” tanto en tonelaje como en distancias de recogida, pero será una gestora la que se encargue de cualquier otro residuo que no sea escombro. Asevera que no se incumplirá la ley de ruidos y que como Ayuntamiento su cometido será velar por que se cumplan los parámetros. “ Podría estar mejor en otro sitio, pero si un particular lo pide y es legal, hay que concederlo”, afirma Fraile. El regidor local llama a la calma   y a abandonar “alarmismos” .