Los tripudos de Arcones, incapaces de evitar las embestidas de las vaquillas, comparten espacio con las canciones más carnavalescas. / G.H.
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Para gustos, los colores. Y el carnaval de colores va sobrado. Así, los vecinos de una gran mayoría de municipios de la provincia se echaron a las calles para mostrar desde ingeniosos atuendos hasta la última tendencia en la sección moda Disney, sin olvidar las tradiciones en algunas localidades y que hacen del Domingo Gordo un día con una amplia oferta de farsa e impostura carnavalesca, no se malinterprete.

Entre estas tradiciones destaca la que se han encargado de mantener innumerables generaciones en Arcones desde, se cree, el siglo XV. Hasta las faldas de la Sierra de Guadarrama llegan las vaquillas, unas estructuras de madera llevadas tradicionalmente por quintos -si bien en los últimos años también participan quintas y otros voluntarios-, cubiertas con ropas antiguas, mantones de manila, sábanas, puntillas y astas en un extremo para darle el toque taurino.

Enfrente, los tripudos, vestidos con sacos rellenos de paja que les impiden tener agilidad de movimientos y las caras cubiertas mientras tratan de evitar, sin conseguirlo, ser embestidos por las vaquillas, terminando por los suelos y requiriendo la ayuda de los asistentes, que también se atreven a torear, para volver a ponerse en pie.

El disparo que simboliza la muerte de la vaquilla pone fin a la representación, que no a la fiesta. La tradición dicta que ha llegado el momento de beber la ‘sangre’ de la res, bien sea vino, limonada o chocolate caliente.

Pero el Domingo Gordo acepta casi cualquier tipo de celebración, y para muestra la tradicional tirada de jarrones de los quintos de Valverde del Majano, posterior a la fiesta infantil de disfraces.

Y, cómo no, los desfiles, tanto de niños como de adultos, que se extienden a lo largo y ancho de la provincia, en ocasiones con animados concursos y premios para los más originales. La música comparte protagonismo con los disfraces y la gastronomía no se quiere quedar atrás. Es el caso, por ejemplo, de Cantimpalos, donde en la noche del sábado multitud de personajes consumieron más de 400 hamburguesas.