Actuación De Diego Ventura en Cuéllar. / A.M.
Actuación De Diego Ventura en Cuéllar. / A.M.

Anda Diego Ventura buscando rival en un circuito en el que es imposible que lo tenga. Por el cetro que sostiene y por carteles de dos tipos de tauromaquia como el de Cuéllar. Festejo mixto que mezcla públicos y que termina disparando el espectáculo hacia dos polos, sin equilibrio alguno. Una balanza de sensaciones, entre la fiesta y la siesta. La última de la feria cuellarana transcurrió entre la algarabía que ofreció el rejoneador, con la primera y única puerta grande del serial; y la ausencia de emoción que dieron los toros de Manuel Blázquez, faltos de casta y raza, para la lidia a pie. Lo mejor para Ventura, que la mayoría del respetable era ‘de caballos’ y eso dice mucho de su tirón en taquilla; lo peor para los toreros Diego Urdiales y Emilio de Justo, que anunciados en una tarde más festiva de la que acostumbran y con un envío vacío de contenido, tampoco demostraron mantener el estatus de ‘alto nivel’ que solicitan en los despachos.

Tributo a ‘Remate’

La tarde de Ventura fue un tributo a su caballo ‘Remate’, muerto recientemente. Una exhibición de doma y rejoneo que marca una era.

Tuvo celo y un tranco de más el astado de que abrió plaza de Guiomar Cortés Moura. Lo cuidó de salida Ventura y a lomos de ‘Fabuloso’ metió el público en el bolsillo, con quiebros marca de la casa y arriesgando junto a tablas. De dentro a fuera, con una pulcra colocación. Cerró su actuación con cites en corto y ajustando el embroque para cobrar un efectivo rejonazo en la suerte suprema. Dos orejas al recuerdo de ‘Remate’.

El segundo de su lote, también de Cortés Moura, cuarto de la tarde, cubeto y sin ser ofensivo, no fue menos que los lidiados por Urdiales y De Justo. Otro alboroto de Ventura: con las cortas, al violín, al quiebro y sin cabezada. Variada y completa actuación ante un ejemplar que buena condición, recorrido y fondo, que fue reconocido con la vuelta al ruedo. El rejoneador no terminó de redondear su obra con los aceros y paseó un trofeo. Única puerta grande de la feria.

Ni con ‘Paquito, El Chocolatero’

Bajo, acucharado de cuerna y chico en proporción con lidiados los dos días antes fue el primero del lote de Urdiales. Tomó con brío el capote de del riojano, pero recibió una fuerte vara y mermó el recorrido que tuvo de salida. Resultó soso y parado el toro de Blázquez en la muleta del de Arnedo, que en su ‘uno más uno’ mantuvo estética pero no conjunción. Era de siesta. El resultado, ovación.

Tras el despropósito de lidia del segunda, Urdiales anduvo más comedido: quiso dar mejor trato en todos los tercios al cuarto, un toro áspero e incierto de embestida, que miró al diestro en repetidas ocasiones. Intentó corregir Urdiales ese defecto poniéndole la muleta en la cara y doblándose con él, pero sin ningún rédito. Sonó ‘Paquito, El Chocolatero’ mientras se animaba el público y el torero se añusgaba. Un fail. El toreo de yemas de Urdiales, para otra ocasión.

El último de las ‘no fiestas’

Un novillo con cara de toro fue el tercero de la tarde. Bien proporcionado pero de trapío dispar a los que salieron por chiqueros sábado y domingo: para los de arriba del escalafón. La longitud de sus cuernos se superaba por poco la mitad de los de Pablo Mayoral. Otro tipo de toro para un De Justo que pronto evidenció sus ganas de poner en liza su concepto clásico: verónicas de recibo y chicuelinas al paso para llevarlo al picador. El astado metió los riñones en el caballo, pero en la muleta acusó falta de raza. No se acopló el extremeño con él, toreando despegado. Si lo hace Manzanares arde el twittendido. Lo más notorio, dos tandas elegantes intentándolo llevar largo, pero sin emoción.

Para que terminara de salir la cosa mal, tuvo que tomar parte el bis de Blázquez. Un sobrero ensabanado, de bonita presencia, pero vacío por dentro. Salió como el que sale al baile de ‘La Rueda’ de mañana para el encierro: impoluto; pero siguió el guión de sus hermanos. Sin opciones De Justo, en un cierre de feria en el que volvió a sonar un ‘A por ellos’ que se espera que sea el último sin fiestas ni encierros. Al año que viene, más.

Ficha

Plaza de toros de Cuéllar (Segovia). Tercer festejo y último de feria. Dos tercios de entrada del aforo total. Toros de Guiomar Cortés Moura para rejones (primero y tercero), destacó el que salió en cuarto lugar, al que se dio la vuelta al ruedo; y Manuel Blázquez, de presentación por debajo de los lidiados en los dos días previos, faltos de raza y emoción (sexto bis).
Diego Ventura, dos orejas y oreja.
Diego Urdiales, ovación y silencio.
Emilio de Justo, silencio y silencio.

Fotografías