En busca del test express

El científico César de la Fuente, de familia segoviana, trabaja en un proyecto para detectar de forma inmediata el coronavirus a través de un kit integrado en las mascarillas

El científico César de la Fuente trabaja en Estados Unidos para lograr un kit integrado en las mascarillas que detecte restos de Coronavirus de forma casi inmediata.

Con 34 años, César de la Fuente está desarrollando lo aprendido cuando estudió Biotecnología en León, para luego continuar su formación en Canadá y en Estados Unidos. Su padre, Raúl de la Fuente Fernández, era de Fuenterrebollo, donde tiene familiares y a la que visita algunas veces. Este año pensaba venir, pero la pandemia truncó sus planes del verano.

Quizá por eso se ha tomado más en serio, si cabe, su proyecto para detectar de forma precoz el Coronavirus y así prevenir su expansión.

El proyecto científico en el que trabaja en la Universidad de Pensilvania trata de desarrollar este test rápido de Coronavirus integrado en las mascarillas, que permitiría confirmar en segundos la presencia del virus.

Basado en un proceso electroquímico, el sistema en el que investiga junto a un equipo de diez científicos avisaría de la unión entre el virus y su receptor en humanos, que es una pequeña proteína llamada ‘ACE2’. “Básicamente nos aprovechamos de esa unión que ha confeccionado la naturaleza e intentamos detectarla lo antes posible”, explica el científico.
“El dispositivo podría detectar el virus tanto en muestras de saliva como de sangre y está compuesto de papel, simple carbono, con lo cual sería barato de producir. Calculamos que lo podríamos construir por menos de un dólar”, añade con satisfacción y confianza.

El proyecto se encuentra aún en una fase inicial, pero ya ha recibido un premio, el Nemirovsky Engineering and Medicine Opportunity (NEMO, por sus siglas en inglés), convocado por la Universidad de Pensilvania, donde desarrolla su actividad este científico español. Su trabajo se une al que otros investigadores están realizando para lograr una vacuna que sea eficaz. Según apunta este joven biotecnólogo, una vacuna “tarda en desarrollarse diez años”. Sin embargo, reconoce que se está produciendo “una carrera frenética entre varias compañías de investigación para lograrla”. “Esa competencia es positiva porque se conseguirá antes de ese tiempo”, calcula. “Para el año 2021 podremos tener algo, gracias a esa competición tan feroz que está habiendo”.

En todo caso César de la Fuente se pregunta si será efectiva y sin otros efectos. Y también le surgen dudas sobre la posibilidad de que se pueda distribuir y administrar a todo el mundo. “Todavía es pronto para responder a estas dos cuestiones”, afirma. Por ello aboga, por el momento, por hacer diagnósticos a mucha gente a través de PCR u otro sistema más o menos rápido y que sirva para tomar medidas inmediatas, como guardar cuarentena o preparar las condiciones hospitalarias, según los casos.

Él, como todos, espera que la ciencia avance lo más rápido posible para atajar a este virus que le ha impedido visitar a su familia y amigos de Fuenterrebollo este año.