El Ayuntamiento de Bernardos recupera un telar del siglo XIX

El Ayuntamiento de Bernardos está recuperando un antiguo telar de lanzadera volante, del siglo XIX, que estuvo destinado a la fabricación de mantas y mantuvo su actividad hasta finales de la década de 1950, para su exposición en el centro de visitas.

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El Ayuntamiento de Bernardos está recuperando un antiguo telar de lanzadera volante, del siglo XIX, que estuvo destinado a la fabricación de mantas y mantuvo su actividad hasta finales de la década de 1950, para su exposición en el centro de visitas. Fuentes municipales han dicho que el último tejedor que lo manipuló vive actualmente en Bilbao y el artilugio tiene unas dimensiones de 3,70 metros de frente por 1,80 de fondo y 2,50 de altura.

Los trabajos de recuperación están fijados en un convenio suscrito entre el Ayuntamiento de Bernardos y Ernesto Nicolás Bartolomé, antiguo propietario que cede en uso el telar, a cambio de que el municipio lo restaure y exponga como elemento significativo de su histórica actividad textil.

Al mismo tiempo, Ernesto Nicolás ha aportado un importante fondo documental relacionado con la actividad económica de la familia y del municipio de Bernardos durante los siglos XIX y XX.

La recuperación comenzó por el desmontaje y catalogación de las distintas piezas, tras lo que se procedió a una primera labor de limpieza. La semana pasada, quedó instalado en el centro de recepción de visitantes, ubicado en la antigua ermita de San Roque, donde se llevarán a cabo las labores de tratamiento y restauración, antes de ser expuesto definitivamente al público.

El alcalde, Jesús Pastor (PSOE), ha explicado que esta primera actuación pretende también servir de estímulo para poder recuperar y difundir el rico patrimonio histórico industrial existente en Bernardos.

El municipio, de 612 habitantes, ubicado a 39 kilómetros de la capital, contó con fábricas de chocolate, cererías, aprovechamientos hidráulicos, extracción de pizarra o explotación forestal.

Las referencias en el año 1486 a los batanes situados en el curso del Eresma muestran el precoz desarrollo de la artesanía textil en Bernardos, actividad que se concreta en el siglo siguiente cuando los expedientes de Hacienda apuntan la dedicación de una parte de los vecinos a laborar paños bastos.

La actividad no decae en el siglo XVII, como muestran las obras en los batantes de Constanzana y Picotejo, y se va fortaleciendo a partir de la segunda mitad, consolidándose en el Setecientos, donde de los 55 telares que se anotan en 1746 se pasa a 90 para 1783.

Bernardos, a diferencia de la ciudad de Segovia, famosa por sus paños finos, se especializa en paños ordinarios, dieciochenos y catorcenos, pero sobre todo sayales, siendo en este ramo el primer productor de la provincia.

En 1779 existían 11 telares de paños y 70 de sayales. Hay también dos telares de lienzos. La corporación de los fabricantes textiles, organizada para realizar tareas comunes, como el abatanado, solicita la Corona en 1782 el título como fábrica real.

La población se incrementa rápidamente: de 1.023 habitantes en 1768 se pasa a 1.490 en 1787.