El Vilorio ya pule su novela

Mauro enrique Martín publica el primer relato ficticio escrito en parte en gacería, la jerga de cantalejo

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Una gacería de verano’. Con este título rinde homenaje a la jerga propia de Cantalejo Mauro Enrique Martín.

Se trata de la primera novela que utiliza la gacería como base del lenguaje. Al tratarse de un léxico limitado, el autor se ve obligado a combinar las palabras con el castellano. Pero con ello quiere que siga empleándose este legado cultural y no caiga en el olvido.
El argumento de la novela se basa en un crimen ficticio, en el que los protagonistas -aunque con nombres reales- son trilleros, la profesión más característica de la historia de Cantalejo.

“Se trataba de hacer un relato sencillo, porque el uso de la gacería podría complicar la lectura y convertirla en una novela pesada”, asegura el autor, quien no descarta escribir una segunda parte, tal como le han sugerido algunos de los primeros lectores.
Aunque es aficionado a la escritura desde hace tiempo, Mauro Enrique Martín, no había publicado nada anteriormente. Cuenta con varios textos sin editar, pero sobre todo basados en genealogía. Cuenta ya con un gran trabajo sobre sus antepasados y los de su mujer. Y ha sido precisamente su familia la que le ha llevado a escribir esta novela. Pues su hijo le retó a hacerlo. Y, como buen briquero, no pudo reprimir el envite y lo hizo. “Lo más complicado y largo ha sido hacer correcciones, quitar repeticiones y redundancias”, añade.

El libro, de 160 páginas, lo compone la propia novela, y un pequeño diccionario con las palabras en gacería y su significado, así como una colección de localismos para ayudar a la comprensión total de la obra.

‘Una gacería de verano’ se encuentra ya a la venta en varias librerías al precio de 15 euros. Está ilustrada con una foto antigua tomada en Toledo, donde se desarrolla precisamente la trama de la novela, y en la que aparecen el abuelo y la hermana del autor de la novela.
Ahora piensa en hacer una presentación oficial de su trabajo, aunque las medidas que se están imponiendo por la extensión del coronavirus lo hacen complicado. Su idea era hacerlo el próximo 25 de marzo, fiesta de San Marcos, el día marcado en el calendario de los trilleros, pues era cuando comenzaban a salir de Cantalejo hacia al resto de la península para vender los trillos y otros aperos de labranza, una labor que propició el nacimiento de la gacería.