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El sector del turismo rural asegura que las limitaciones actuales les impide abrir sus negocios. / NEREA LLORENTE

La Semana Santa, que se había convertido en la principal campaña de todo el año para el sector turístico, pasará por segundo año consecutivo, a ser nula. Las limitaciones impuestas, tanto de movilidad como de aforos en los establecimientos, han reactivado el enojo de un sector que acumula varios meses padeciendo una importante bajada de ingresos hasta el punto de acumular muchos meses a cero.

El nuevo presidente de la Asociación de Turismo Rural y Activo en Segovia, Gerardo Otero Sanz, resume la situación: “Estamos cerrados de hecho, aunque no de derecho”. Explica que aunque tienen permitida la apertura, las limitaciones impuestas impiden la actividad por no ser rentable. “Las nuevas medidas han supuesto apretar más las limitaciones que ya teníamos desde octubre”. “En Castilla y León hay poca gente y mucho territorio. Son muchas las casas rurales que hay, pero muy poca gente la que puede venir”, añade.

Gerardo Otero recuerda que en Semana Santa no solo venían a Segovia turistas de Madrid. Éstos suponían un mayor número si cabe, pero los procedentes de otras comunidades autónomas más alejadas aprovechaban este período vacacional para disfrutar de Castilla y León. “Los de Madrid, que tampoco pueden venir ahora, son los clientes de cualquier fin de semana. Pero ahora no llegamos ni a eso por los cierres perimetrales, y Castilla y León aporta muy pocos turistas a Segovia”.

A este problema se añade el de las limitaciones de aforos. La normativa regional impone ahora que el número de personas máximo en este tipo de alojamientos sea de cuatro, si se trata de personas no convivientes. Adicionalmente hay que tener en cuenta que en el período entre el 26 de marzo y el 9 de abril, sólo puede alquilarse a convivientes.
La mayoría de los establecimientos rurales tiene entre 6 y 16 plazas, que es lo que marca la legislación de turismo rural”, señala. Y si la mayoría de las familias no supera los cuatro miembros, no tampoco es rentable abrir uno de estos negocios.

Para las actividades de turismo activo, la normativa no es mucho más flexible: si se trata de actividad de guía turístico, así como la de turismo activo para grupos, se ha marcado un máximo de seis personas, incluido el monitor o guía.

En el mismo sentido se expresan desde la nueva Federación de empresarios de turismo rural de Castilla y León, que preside de forma provisional el segoviano Ángel Carreras.La limitación establecida por la Junta para las casas de alquiler completo, cifrada en cuatro plazas, para no convivientes, está significando la puntilla para muchos establecimientos”.

A los propietarios de los alojamientos de Turismo Rural les sorprende la cifra decidida por la Junta, sin importar si la casa rural tiene 6 ó 16 plazas. “Quizá una limitación de aforo porcentual sería más acertada”, proponen. Si al cierre perimetral de la comunidad le sumamos la limitación de ocupación, la debacle está asegurada. “Llegan muy pocas solicitudes de información, y es muy doloroso tener que rechazarlas en cuanto la clientela te dice que son dos familias y que suman seis miembros…, cuando muchos llevamos sin recibir huéspedes desde octubre”.

Asegura Ángel Carrera que tras un año de pandemia, sólo se pudo trabajar con cierta normalidad en los meses de julio y agosto, con cifras de ocupación sólo unos puntos por encima de lo habitual, habiendo sido muy pocos los establecimientos que llegaron al lleno total.

Por otro lado también lamentan que las ayudas otorgadas por la Junta de Castilla y León han llegado en el mejor, y en la mayoría de los casos, a 4.000 euros, lo que supone, si lo dividimos por meses, a 333 euros, “cifra muy alejada de la facturación media mensual de este tipo de alojamientos”.

Ante esta delicada situación de las microempresas de turismo rural de la comunidad autónoma solicitan, “no una relajación de las medidas sanitarias, porque no somos especialistas en la materia, pero sí el establecimiento inmediato de una nueva línea de ayudas directas que puedan paliar la situación, y que por lo menos colabore a los gastos fijos que siguen llegando (IBI, basuras, agua, Internet, seguros,…)”.

El sector del turismo, que representa un 11% del PIB de la Comunidad Autónoma, “con las limitaciones de movilidad y la limitación de aforo, la Junta está abocando al cierre real al Turismo Rural de Castilla y León”, advierten desde esta Federación, creada en febrero de este año. Han pedido también a la Junta de Castilla y León, un listado de los establecimientos que existen y que están reglamentariamente inscritas, ya que no hay un banco de datos completo y puesto al día.

Se calcula que sean en torno a las 400 casas, sin contar viviendas o pisos turísticos, a los que se desde las patronales se considera que no se dedican de forma exclusiva al turismo.

El empresariado de turismo rural de Castilla y también pone el foco en la falta de un plan de promoción a nivel autonómico del turismo castellano y leonés como han hecho en comunidades donde han lanzado ya campañas y la cuantía económica que destinan para promocionar sus destinos. “No entendemos que no estemos en la batalla. Pero, además, la promoción ha de estar supeditada a un plan a varios años vista y ser continuada en el tiempo”.