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Los visitantes conocieron todos los secretos del bello monasterio cisterciense del año 1133. /E.A.

Que el ingenio hidráulico de Navafría y los restos del monasterio cisterciense de Santa María en Collado Hermoso son dos de los destinos que más interés suscitan entre los destinatarios del ciclo ‘Viajero, yo te enseñaré Segovia’ es incuestionable y, por ello, las treinta plazas disponibles se quedaron cortas para cubrir las numerosas peticiones de ser partícipes de esta actividad, organizada por Prodestur, el organismo de Turismo de la Diputación.

En esta última visita guiada, la iniciativa tenía los ingredientes suficientes para no defraudar a sus participantes y, tal y como se podía augurar, no lo hizo. En primer lugar, la expedición recaló en Collado Hermoso, donde, de la mano del guía Mariano Vela Bautista, los visitantes conocieron que los restos del monasterio de Santa María de la Sierra constituyen la obra más importante del lugar. Este, que fue reedificado en el siglo XIII al convertirse en 1212 en abadía, se remonta al año 1133, cuando se establecieron allí los monjes benedictinos con la ayuda de Alfonso VII. A la época cisterciense corresponden los restos arquitectónicos de sus icónicos arcos ojivales, bóvedas de cañón apuntadas y un rosetón en la fachada principal que el monasterio conserva. A mediados del siglo XVIII, cuando empezaron a hundirse los muros, ya que sólo lo habitaban dos monjes, comenzó su decadencia, que culminó con la Desamortización.

Sus ruinas fueron declaradas Monumento Histórico-Artístico en 1931 y en la actualidad, como pudieron conocer los visitantes, los restos del templo son propiedad de la empresa de textiles de calidad Ábbatte. Así, el acceso a sus instalaciones estaba dentro de otro de los objetivos que persigue la iniciativa: promocionar y difundir el comercio, la industria y la hostelería de las diferentes zonas que son visitadas.

Seguidamente, la expedición se trasladaba a Navafría para contemplar la iglesia de San Lorenzo y el emblemático martinete, máquina ancestral que aprovecha la fuerza del agua de río Cega para entrar en funcionamiento.

En Navafría se sumó a las explicaciones de la ruta el personal de su Oficina de Turismo municipal, quienes se encargaron de explicar que el martinete y la fundición de Navafría forman un conjunto de herramientas utilizadas para la fabricación de calderos de cobre y otros enseres.

El martinete de Navafría está integrado por el edificio, el martinete propiamente dicho, la fundición y el sistema de captación de agua y es el único que se conserva en Europa para batir el cobre. Los visitantes pudieron escuchar de nuevo el acompasado sonido del golpeteo del martillo pilón contra la pieza de metal y el yunque, que cobra vida movido por una rueda hidráulica. En la actualidad el ingenio cobra vida gracias a Eric Abán, descendiente de aquel Victoriano Abán, referente de la dinastía de caldereros con martinete asentados en Navafría desde 1708.

Con la campaña, ‘Viajero, yo te enseñaré Segovia’, la Diputación pretende dinamizar el turismo de la provincia y extender el conocimiento de sus recursos, ofreciendo a los segovianos un turismo de proximidad y potenciando la labor de los guías turísticos oficiales de la provincia, expertos conocedores de todos sus secretos y recursos.