Hoy, 13 de enero, se cumplen 46 años de la inauguración de los Refugios de Montejo y del embalse de Linares, administrados respectivamente por WWF España y la CHD. El doctor Fidel José Fernández Fernández Arroyo ha sido testigo de su evolución desde el año 1997 en que nació con una gran “ilusión”.

En un artículo escrito con motivo de la efeméride, recuerda que la importancia que tiene este espacio por sus valores naturales y científicos, y como lugar de reserva para muchas especies animales.

De acuerdo con los datos del presidente del Fondo para el Refugio de Rapaces de las Hoces del Riaza, Fidel José Fernández, el Refugio, o trabajos hechos en él, ha aparecido en 4.651 publicaciones impresas (incluyendo varias de las principales revistas científicas o divulgativas del mundo), 55 congresos (19 internacionales, y está previsto otro telemático en febrero), 17 tesis doctorales y distintos trabajos fin de carrera, 335 conferencias, 1.547 trabajos o informes naturalistas (sin contar los de censos, que son muchos más; solamente entre los 38 censos de otoño han participado 832 ornitólogos), 276 programas de televisión y 813 de radio.

También ha merecido 25 premios, y 18 títulos o figuras de protección (desde ZEPA hasta Parque Natural). Además se está preparando un nuevo libro de Antonio Ruiz, así como informes y circulares (con resultados de los últimos trabajos de GREFA y otros).

“Durante 46 años he comprobado que 80 nidos de buitre leonado, 64 de alimoche, 31 de cuervo, 28 de búho real, 21 de cernícalo, 20 de águila real, 19 de halcón peregrino, 18 de águila calzada, 11 de milano negro, 9 de ratonero, 6 de azor, 4 de alcotán, uno de búho chico, uno de garza real, tres de corneja, ocho de grajilla, y dos de chova, han sido usados, antes o después, por otras especies de aves. La alternancia, a largo plazo, parece natural. Cuando se debate la posible competencia entre especies que siempre han coexistido, puede ser útil saber que la reintroducción del buitre leonado en el Macizo central francés, o en alguna zona de los Balcanes, motivó el regreso espontáneo del alimoche”, explica.

Otras de las peculiaridades que aporta el naturalista es que en este espacio el año 2020 se ha comprobado el récord de longevidad conocido para un buitre leonado libre (publicado en la circular 25 del Fondo, en Naturalicante).

En sus memorias recuerda que el Refugio se gestó “casi a la vez que la reserva francesa de Ossau, cuando Jesús Garzón batallaba para salvar Monfragüe; fue inaugurado el año en que se descubrió el trepador argelino”. “Conservarlo fue todavía más difícil. Ha movido voluntades, estudios e ilusiones “hasta extremos increíbles”, como dijo de Doñana el doctor Valverde.

He visto a expertos extranjeros admirar nuestra gran población de buitres, y el inmenso esfuerzo realizado para conservarla”, añade este enamorado del Refugio, quien ha contabilizado las más de 51.328 horas que ha pasado en estas tierras, “censando los nidos y estudiando la fauna, desde que el increíble proyecto del Refugio me devolvió la esperanza”.

Cita al doctor Xavier Batllori, hoy profesor de Universidad en Barcelona, quien escribió en 1995 que “una parte de la concienciación medioambiental que existe hoy en Cataluña nació en el Refugio de Rapaces de Montejo”. Y agrega que podría decirse algo así de otras zonas. “La asombrosa historia del Refugio lo hace más valioso aún. Deseamos que siga existiendo, con toda su fauna y belleza, sobrevolado diariamente por centenares de buitres”, añade.

En su escrito sobre el 46 aniversario, el doctor Fidel José Fernández muestra su agradecimiento a numerosas personas y empresas que permiten que este espacio siga estando vivo y aportando riqueza científica y ambiental. Cita a Cárnicas Minchán, que colabora con WWF para aportar vísceras con las que se alimentan las aves carroñeras. “Doy las gracias a muchas personas y entidades que han protegido e investigado su vida silvestre tan diversa (335 especies de vertebrados llevamos citadas); des de guardas excepcionales como Hoticiano Hernando y ahora su hijo Jesús, de WWF, maestros de muchos ornitólogos que convencieron a furtivos locales con su palabra y el ejemplo de su vida; hasta el naturalista suizo Daniel Magnenat, quien escribió, habiendo visitado algunas de las principales reservas de Europa, Asia, África y América, que el Refugio de Montejo es una realización “totalmente excepcional, de un valor internacional”.