cartel stolpersteine
La localidad colocará dos adoquines dorados. /E.A.

El Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso instalará el próximo viernes 22 dos adoquines dorados en la acera del último domicilio donde habitaron los dos vecinos del Real Sitio que fueron deportados al campo de concentración nazi de Mauthausen. En total fueron 28 los segovianos que terminaron en este fatal destino tras exiliarse en Francia como consecuencia del golpe de estado contra el Gobierno de la República y la Guerra Civil.

Una persona solo es olvidada cuando su nombre es olvidado”. Esta cita del Talmud judío es mencionada a menudo por el artista alemán Günter Demnig para explicar el proyecto Stolpersteine. Se trata de un recuerdo personalizado a cada víctima, que cada una tenga su “stolperstein”, que en español podría traducirse como una “piedra que hace tropezar” y que, en este caso, hace tropezar con el holocausto, la memoria histórica y el reconocimiento que lleva implícito. Demnig instaló el primer adoquín en 1992 y, desde entonces, ha fabricado y colocado más de 75.000 de estos pequeños memoriales a las víctimas de la barbarie nazi en 23 países de Europa y América, incluidos casi 500 en España. De este modo, el Real Sitio de San Ildefonso se suma al monumento más extendido del mundo.

Tras dos años de gestiones y retrasos debidos a la pandemia, se hace realidad esta iniciativa impulsada por diversos vecinos y familiares, y que ha apoyado desde el primer momento el alcalde del Real Sitio, Samuel Alonso. Se da la circunstancia de que uno de los deportados al campo de concentración de Mauthausen-Gusen, Pedro Carrillo Pérez, liberado por tropas estadounidenses en 1945, vivió en lo que hoy es el Parador Nacional por lo que en la puerta se colocará su placa; mientras que la de Andrés Velasco Moreno, asesinado en este campo en 1941, se pondrá en su domicilio de la calle Ria Alta.