Plaza del Ángel del Alcázar de Ayllón, que pasará a denominarse de Santa María la Mayor./KAMARERO

El último pleno municipal de Ayllón aprobó la retirada del nombre de la plaza ‘Ángel del Alcázar’ de la villa, cumpliendo así con la Ley de Memoria Histórica. La alcaldesa de Ayllón, María Jesús Sanz, confirmaba ayer el acuerdo de la corporación, con el apoyo de todos los concejales, menos uno del Grupo Popular, y anunció que la vía volverá a denominarse como antes, Plaza de Santa María la Mayor.

El ‘Ángel del Alcázar’ hace referencia al segoviano Antonio Rivera Ramírez, “quien se unió a los sublevados en el Alcázar de Toledo, donde participó en acciones militares y alentó a los combatientes. Resultó muerto por heridas de guerra por ello. Ni se llamaba Ángel ni se apellidaba Alcázar. Fue un sublevado que participó activamente en los combates de aquel triste episodio”. Así lo explica el senador valenciano Carles Mulet, en la petición enviada al Ayuntamiento de Ayllón solicitando la retirada de un nombre “que vulnera la Ley de Memoria vigente, pues exalta la guerra y también la Dictadura”.

La alcaldesa de Ayllón señala que no es la primera vez que esta calle cambia de nombre, ya que cuando era alcalde el también socialista Dionisio Rico, se acordó retirar el nombre de ‘Ángel del Alcázar”. Sin embargo, en el anterior mandato de la popular Sonia Palomar, se recuperó esa denominación. En 2021, de nuevo con equipo de Gobierno socialista, cae el ‘Angel del Alcázar’ y se recupera Santa María la Mayor.

Por otro lado, en el libro ‘Las calles y plazas de Segovia y sus barrios incorporados’, Juan Antonio Folgado, recuerda que la capital también tiene una calle con el nombre del ‘Ángel del Alcázar’, “en memoria del sanitario segoviano Antonio Rivera Ramírez, caído en el duro asedio del Alcázar de Toledo durante los primeros meses de la guerra civil”. “La labor que allí desarrolló –continúa Folgado– , durante aquellas setenta y nueve angustiosas jornadas, fue un derroche de sacrificio personal y apostolado católico, al que hay que añadir un constante ejercicio de generosidad y entrega a los demás, que le hizo merecedor del sobrenombre de ‘Ángel del Alcázar’, por el que se le conocía entre sus compañeros. Pudo vivir la liberación del Alcázar el día 27 de septiembre de 1936, pero, sin lograr reponerse de sus graves lesiones, falleció poco después de una infección sanguínea”.