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Aprovechando el momento idóneo de la última semana de septiembre, profesores y alumnos del IES Catalina de Lancaster se afanaban en recoger los frutos ya maduros de un trabajo que, tras dos años, daba sus primeros resultados en forma de uvas blancas y tintas. Fue un día distinto y sobre todo muy interesante para los participantes porque es un hecho histórico para este centro que en muy breve conmemorará su cincuenta aniversario.

Con cuidado y cariño, la vendimia se convertía en la protagonista de una jornada muy especial porque por fin, esos ‘palos raros’ que se plantaron unos días de abril, conseguían agarrar, echar hoja y por fin, dar uvas propias convirtiéndose en un fiel reflejo de la transmisión de valores que desde el propio instituto se inculcan y que sirven de metáfora para disfrutar del trabajo bien hecho.

En la primavera del año 2017, en el IES Catalina de Lancaster, se recuperaban dos zonas apartadas del instituto para convertirlas en dos pequeños majuelos donde los alumnos, los padres, los profesores y todos los que quisieran participan lo hicieran y así, de esta manera, el proyecto plantaba sus primeras raíces.

Con la colaboración y el asesoramiento de dos bodegas segovianas como son Bodega Finca Cárdaba de Valtiendas y Herrero Bodega de DO. Rueda, que cedían sus plantas de Tinta Fina y Verdejo respectivamente, el proyecto arrancaba en una primavera especialmente calurosa y donde la ya famosa helada afectaba a casi la mitad de las plantas. Siguiendo las indicaciones de los profesionales de ambas bodegas se daba el máximo cuidado a las dos pequeñas viñas, con cincuenta plantas de cada variedad, para sobrevivir a otro verano cálido.

En la siguiente primavera, todas las plantas afectadas fueron sustituidas por nuevas plantas que enseguida comenzaron a brotar y a dar testigo de la vigorosidad de esta zona, tierra de pizarra y de vid, siendo uno de los cultivos más importantes y que mayor protagonismo acarrea a la misma.

Y finalmente, llegaba este septiembre de 2019 con racimos de verdejo y tinta fina esperando a ser vendimiados por las manos de los alumnos que con nerviosismo, cuidado y la mayor de las ilusiones, recogieron los racimos verdes y negros para su satisfacción tras dos años de expectación por descubrir si sería posible convertirnos en pequeños viticultores.

“A mí me gusta más la blanca; la negra está más dulce; a mí las dos me gustan por igual.” Y así un montón de expresiones que han servido para poner de manifiesto el paralelismo entre la vida y este proyecto de #EnseñaTuViña y donde nos viene a enseñar que: el trabajo bien hecho da sus frutos, que la espera merece la pena, y que aquello que hagamos lo hagamos con la pasión necesaria y el ímpetu que demuestre que lo hemos hecho de la mejor manera para el mejor de los resultados.

Desde el instituto opinan que “como buen alumno, esta viña tiene que madurar y aprender a formarse con la sabia guía de los profesionales que nos asesoran para, poco a poco, dar su mejor fruto en forma de uva, tinta o blanca, la que sea pero que se esfuerce por ser la más sabrosa dentro de sus posibilidades para finalizar convirtiéndose en ese mosto que pueda transformarse en un vino con la amplia demostración de matices, colores, olores y sabores que expresen los aprendizajes, las enseñanzasy las excelencias de esta nuestra tierra de Santa María la Real de Nieva y alrededores.”