La guardería de Otero ofrece muchas actividades para los más pequeños. / el adelantado
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Los pueblos del entorno de la Sierra se han convertido en lugares de residencia para muchas parejas jóvenes que han decidido vivir fuera de la capital. Y para atraer y mantener una población joven, los ayuntamientos tratan de mejorar sus servicios para asentar habitantes. Uno de estos servicios que más demandan los padres jóvenes es el de guardería y un ejemplo de buen funcionamiento es el de la Escuela Infantil de centro incompleto de Otero, que desde el año 2013 está acogida al  programa regional Crecemos, y que ha conseguido consolidarse en la localidad.

El centro, que se ubica en la calle Castillejos de Otero de Herreros, registra en la actualidad 17 niños, de 0 a 3 años, en su mayoría de la localidad, aunque también acoge a pequeños de pueblos limítrofes, como Vegas de Matute y Los Ángeles de San Rafael.

La guardería municipal de Otero destaca dentro del programa Crecemos, ya que durante el año pasado fue el centro que más horas ofrecía de servicio, de 6,30 a 17,30 horas, llegando a cuidar hasta 22 niños. En este 2019, se ha reducido el horario en dos horas menos, adecuándolo a la demanda, cerrando a las 15,30 horas. Una de las tres educadoras que trabajan en esta Escuela, Montse Bravo, explica que la guardería está abierta a nuevas incorporaciones a lo largo del año, ya que trabajan once meses, cerrando las instalaciones en agosto, coincidiendo con el periodo vacacional de muchas familias.

El centro cuenta con tres aulas grandes, una con cunas para los bebés; otra para juegos, y otra para almacén. Además, dispone de una cocina y otra aula donde hay colchonetas para tumbarse y una televisión. En cuanto al servicio de comedor, la Escuela de Otero no dispone del mismo como tal, aunque cuenta con los medios necesarios para calentar la comida que los propios padres preparan a los niños. Ocurre lo mismo con el desayuno.

Uno de los espacios que más gusta a los niños es el arenero, donde se divierten, y dos patios, uno cubierto y el otro al aire libre. Montse Bravo concluye señalando que la guardería de Otero es un espacio diáfano y muy cómodo.