El arqueólogo Iván Aguilera durante las labores de prospección sobre el nuevo yacimiento. / E.A
Publicidad

Por todos es sabido que en lo que hoy se conoce como término municipal de El Espinar existieron en el pasado asentamientos o civilizaciones que dejaron sus restos para la posterioridad y que a día de hoy forman parte del patrimonio histórico de la localidad. Tras comunicar el hallazgo de otras tres zonas arqueológicas dentro del término espinariego a principios de año, el activismo cultural que encarna el programa Atajo finalizó el pasado domingo las labores arqueológicas de campo sobre una de las estructuras identificadas y localizada en suelo municipal.

Aunque todavía resta por afrontar la fase de gabinete, se puede ya concluir que la atribución crono-funcional planteada en inicio se ha confirmado con creces”, según explica el director técnico de la propuesta Iván Aguilera Díez. Este mismo arqueólogo argumenta que se han puesto ya las bases para poder reconstruir a partir de estos asentamientos, hasta ahora inéditos, todo un episodio ejemplar del devenir histórico de la península ibérica.

La trascendencia de los descubrimientos vuelve a incidir, una vez más, en la necesidad de implicarse decisivamente en una prospección arqueológica sistemática de este término municipal para superar, desde una visión integral y con rigor académico, proyectos de corto alcance que buscan materializarse en una legislatura o basados en colaboraciones divulgativas por su mínimo coste.

Una demanda que, brindada desde el programa Atajo también al Ayuntamiento actual, vendría a desvelar el potencial cultural de todo este territorio de paso estratégico dando pie, en forma de ocio de calidad, a convertirse en parada obligada hacia la oferta de Segovia o de Ávila.

Del mismo modo, esta investigación arqueológica pionera, a la cual en definitiva se ha denegado el acceso a dos latifundios para actuar sobre bienes considerados patrimonio público, ha puesto de manifiesto cómo desde la propiedad particular se puede privar al resto de la población espinariega de su propia historia, del arraigo a su paisaje, lastrando así el empoderamiento del rural en momentos clave como el actual.

Ante ello, insiste el mencionado arqueólogo de cara a campañas venideras, “la relevancia de los hallazgos en cuestión es irreversible, por lo que profesionales y vecindario esperan, en buena lógica, las sinergias a favor de este legado arqueológico desde los gestores locales y la propiedad particular”.

La intervención puesta en marcha desde el programa Atajo, resueltas las tramitaciones con las diversas administraciones relacionadas, queda avalada desde la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con el apoyo de la agrupación Colectivo Azálvaro de El Espinar. En ella están participando doctores, licenciados y graduados en Historia, distintos especialistas en Arqueología que han llevado a cabo la prospección visual, la reproducción fotogramétrica o el tratamiento de materiales así como la elaboración de las previas notificaciones y propuestas.

La memoria preliminar, resultante de esta experiencia piloto, pronto marcará un antes y un después en el conocimiento verídico sobre el pasado de las cuencas altas de los ríos Moros y Voltoya pertenecientes al término municipal de El Espinar.