Fernando Robleño y Javier Herrero salen en hombros de la plaza de Cuéllar. / A.M.
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Fernando Robledo y Daniel Luque salieron en hombros en la primera de la feria de Cuéllar. El oficio y mando del madrileño, y el momento del sevillano, pese a demostrar apatía en su comparecencia, les llevó a abrir la Puerta Grande tras cortar dos orejas cada uno, en una buena tarde del diestro local Javier Herrero. El cuellarano no pudo acompañar a sus compañeros de terna por los aceros. Aun así paseó un trofeo. Se lidió un encierro de Lagunajanda, desigual de presentación, que desarrolló ciertas complicaciones pero dio buen juego en líneas generales. El cambio de la corrida del miércoles al domingo prometía esplendor, pero no se vio reflejado así en taquilla.

Musculado, alto de cruz pero sin remate fue el negro que hizo presencia en plaza rematando en los burladeros. Robleño lo saludó con garbo a la verónica para después dejarlo en el picador donde recibió un justo puyazo. Quite de mucha torería del madrileño con una tafallera dándole el pecho y una media con solera. En la muleta el dominio del torero se vio reflejado en redondo, aunque conforme fue transcurriendo la faena el animal fue desarrollando un tanto de brusquedad. Pasajes de poso al natural para cerrar con un espadazo que cayó bajo. Paseó la primera oreja de la tarde.

El segundo de su lote, castaño, un poco escurrido y algo cuesta arriba, salió más parado y soso en el inicio. Fue picado con criterio y en el tercio de muleta fue de menos a más. Lo entendió Robleño, que fue sacando pases de uno en uno al principio, sin regalar nada, para terminar con tandas largas en las que el toro evidenció su casta. En el tranco final de la enrazada embestida del animal, el madrileño demostró su oficio para redondear su tarde con otro trofeo. El astado fue aplaudido en el arrastre.

Más homogéneo saltó el que hizo segundo, aunque desarrolló peores intenciones tanto en el capote como en la muleta. Fue al natural cuando Luque limó asperezas y obró dos tandas de mando y poderío, sujetando las alturas de las embestidas del toro para evitar gañafones. Cobró un estoconazo de efecto fulminante y cortó una oreja.

Otro castaño tomó presencia en el anillo de la villa, el más cornalón de la corrida, lomirecto y fino de los cuartos traseros. Tuvo genio en su comportamiento y Luque estuvo asentado y con tablas para terminar haciéndose con el toro y pasear otro apéndice. Aun así la conjunción no fue redonda, fruto de la falta de alegría del torero ya que llegó sin aparente ilusión.

Alto, largo y con buen son arrancó el negro al que el cuellarano fue conduciendo con el capote para abrochar con una media impregnada de clasicismo. Tras recibir un puyazo mal medido, en banderillas los dos pares de Jesús María Herrero le llevaron a saludar. Entregado por abajo comenzó con el trapo y prosiguió con firmeza, aunque un tanto rápido. Toro de buena condición, sobre todo en el segundo tramo del muletazo donde se entregaba con bravura. La plaza, con su torero. Tandas de compostura de Herrero, que cerró con vistosos detalles por abajo. La media estocada con la que finalizó dejó todo en un trofeo. El toro fue aplaudido en el arrastre.

Cayó el sol en el último. El que cerró plaza salió fuerte y brusco en el capote de Herrero. De nuevo, lo mejor fue la media; y firmó un quite aderezado con delantales y una revolera. Saludó en banderillas Roque de Vega. Despejado de mente estuvo el diestro local para aprovechar la vertical embestida del animal, que sin tener clase tuvo acometividad. Noble resultó por el pitón izquierdo y Herrero dejó una notable actuación. Falló con los aceros y no pudo acompañar a sus compañeros en la salida en hombros.

Ficha de la corrida

Plaza de toros de Cuéllar. Primera de feria. Un tercio de entrada. Toros de Lagunajanda, desiguales de presentación y de buen juego en líneas generales, aunque con complicaciones.

Fernando Robleño, oreja y oreja.
Daniel Luque, oreja y oreja.
Javier Herrero, oreja tras aviso y ovación.

Se guardó un minuto de silencio en memoria del que fuera operario municipal Enrique Sánchez Senovilla. Saludaron en banderillas Jesús María Herrero y Roque de Vega.