Los cofrades portan la imagen para colocarla en el Altar Mayor de la iglesia de San Miguel. / C.N

Una de las tradiciones más arraigadas en Cuéllar gira en torno al Niño de la Bola; procesiones, eucaristías y un folclore de siglos atrás rodean a una imagen venerada a lo largo de la historia y el tiempo cada 1 y 6 de enero. Este año, la covid-19 ha trastocado todos los planes pero llega 2021 y se mantiene la austeridad en actos multitudinarios, así que el Niño de la Bola no procesionará este primero de año, y tampoco el día de Reyes.

Sin embargo, la Cofradía del Niño de la Bola ha querido mantener alguna de las pocas costumbres que este año se pueden llevar a cabo: vestir a la imagen. A las 11.00 horas del último día de 2020 se daban cita algunos cofrades para sacar a la imagen de su lugar habitual en la iglesia de San Miguel. Desde una de las capillas trasladaron al Niño hasta el Altar Mayor para colocarlo sobre la peana en la que estará ubicado hasta después del día de Reyes. Con sumo cuidado y guardando la tradición de vestir la imagen, los cofrades lo despojaron de su ropa habitual para colocar las enaguas y, después, el vestido donado por la artesana Azucena Fraile. El vestido, con hilo de oro, goza de filigranas que lo hacen una pieza exclusiva para una imagen que cuenta con decenas de fieles en Cuéllar y comarca.

Los cofrades cambiaron la cruz de la bola, colocaron su peluca natural y los exvotos, unas piezas que se adentran en la historia como aquellos regalos que los fieles hacían para ahuyentar lo malo o agradecer alguna curación, entre otros motivos. Este año, el lazo que en otras ocasiones lucía en el centro del vestido se ha colocado en el lado derecho. Azucena Fraile explicó que se coloca así porque es donde se ponen habitualmente los regalos, medallas o ágapes para colgar; “el lazo se colocó en un principio en el centro según foto del padre Benito, pero hemos hablado con entendidos y nos han comentado que es mejor de lado, que así se hace para colgar los regalos de los fieles”. El Niño lucirá este traje hasta después de Reyes, sin ningún cambio dado que no va a haber procesiones.

Como novedad, este 2020 se ha realizado una funda a lambón donde se sujeta al Niño de la Bola y es para la Cofradía. Cuenta también Azucena Fraile que la anterior era compartida para otras actuaciones parroquiales que se hacían en la iglesia, y esta será exclusiva para la Cofradía y para años futuros. Lleva bordado JHS y una cruz central, hecha con tela damascada en color crudo y fleco dorado, a conjunto con los trajes que suele vestir el Niño.

Los fieles no podrán danzar frente a la imagen; el templo de San Esteban no escuchará los villancicos típicos al Niño; el frío no pasará a segundo plano porque las jotas y el sonido de las dulzainas copen el primer plano de la tarde; no habrá alabanzas ni “‘¡vivas!” a la imagen; no habrá turnos para llevarlo en andas; no resonará el tamboril ni tampoco habrá refresco cortesía del Mayordomo –Juan Pablo de Benito-. Sí constará en acta que se ha vestido al Niño de la Bola y que arranca el año presidiendo en San Miguel.

El Niño de la Bola preside en el templo de San Miguel de Cuéllar
Azucena Fraile y Maribel Sanz visten al Niño de la Bola este 2020. / C.N