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Juan Pablo de Benito mantiene el cargo un año más hasta 2023. / C.N

El empeoramiento en la tasa de contagios por Covid vuelve a mermar la actividad de la localidad. En este caso ha sido la Cofradía del Niño de la Bola la que ha dado a conocer que, por segundo año consecutivo, no habrá procesión con la imagen ni el día 1 de enero ni el 6. Así lo explicaba el cofrade Juan Carlos Llorente; una asamblea con el resto de cofrades y el párroco, Fernando Mateo, sirvió para tomar la difícil pero responsable decisión para el próximo 2022.

Se estudiaron todo tipo de posibilidades, incluso la de acortar el recorrido o cambiarlo para acortar su duración. “Ninguna satisfacía a los cofrades, no seguían la tradición”, explicó Llorente. Fue así como se decidió que, dada la estrechez de algunas calles como La Morería, y la imposibilidad de cumplir las medidas de distancia en puntos como este, lo mejor sería suspender por segundo año consecutivo las celebraciones de procesión del Niño de la Bola.

Sí se mantendrán las eucaristías de los días 1 y 6 de enero, que se desarrollarán en la iglesia de San Miguel y contarán con apoyo de los dulzaineros; interpretarán las danzas y villancicos tradicionales, lo que anima algo más la celebración de lo que fue la del año pasado. “La responsabilidad es muy grande”, confesó Llorente, que reconoció que los cofrades viven con pena y resignación esta decisión tomada, pero comprenden que es la correcta. “El hermano cofrade, por lo general, siente mucho y siente el acompañamiento a la imagen, pero comprende la situación y que se ha hecho bien según están las cosas”, aclaró el cofrade.

Un año más será Juan Pablo de Benito Polo quien ostente el cargo de mayordomo, puesto que un cofrade ha presentado sus intenciones de querer ser mayordomo, “pero con todo lo que conlleva”. Por ello y para que el cofrade pueda disfrutarlo con todas las garantías el próximo año, De Benito conserva el cargo otro año más, el tercero consecutivo.

El próximo día 31 de diciembre, como es costumbre, a las 11.30 horas en el templo de San Miguel, los hermanos trasladarán la imagen desde la capilla al altar mayor, y serán las camareras las que le coloquen el traje que luzca este año.

Según Juan Carlos Llorente, no existe en la historia una pausa en cuanto suspensión de procesiones tan dilatada en el tiempo. “Este caso es un hito”, reconoció, ya que en la Guerra Civil se realizaba la procesión aunque sin el carácter festivo actual. En cualquier caso, la esperanza de los cofrades se mantiene viva para 2023, cuando esperan que ya sea posible ver al Niño de la Bola en todo su esplendor.