Los óleos estarán expuestos en la Galería Estudio Arte hasta el 5 de enero. / E. A.

Hasta el 5 de enero se podrá disfrutar en la Galería Estudio Arte ubicada en la calle Ramón y Cajal, de la exposición del pintor navero Pedro Cebrián, bajo el título ‘Eresma, río de luz’.

Dos han sido las grandes pasiones siempre de este pintor de Nava, la pintura y la naturaleza. Licenciado en Bellas Artes regresó al pueblo mucho antes de que hacerlo estuviera de moda, ha hecho exposiciones en Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valladolid o Avilés, y tiene su estudio y galería en el medio rural donde no ha dejado nunca de pintar, pero su pincel siempre vuelve a recorrer el espacio mágico de sus paisajes, en esta exposición que estará abierta del 21 de diciembre al 5 de Enero, sus cuadros están bañados por verdes luminosos, amarillos encendidos y sienas transparentes que dan luz a los rincones escondidos del río Eresma.

Durante el verano el autor ha recorrido por su lecho el cauce del río, andando entre las piedras, metido desde los tobillos a la cintura en su agua remansada, en sus rápidos entre las piedras, saltando los chopos caídos y apartando las retamas y los juncos de la orilla buscando un hueco para una parada y un dibujo. En la mochila los pinceles, las acuarelas, los lapiceros, la cámara y el silencio, un armónico silencio interrumpido por los pájaros y el sonido del agua, por alguna rana y pocos peces, por la nutria y el búho. Dice el pintor que “siempre busca en el río, a veces desesperada y otras casualmente, la paz y ésta siempre le llega por el agua.”

No es la primera vez que pinta el río, pero sí la primera en que quiere celebrar la vida y la luz de este espacio bello y frágil con una exposición que cuenta con 12 obras de mediano formato de diferentes espacios y paisajes de la ribera, tal vez su mayor originalidad esté en el punto de vista que sitúa al espectador en centro del cauce, como impidiéndole quedarse al margen, invitándole a formar parte de la corriente, a estar con los pies en el agua. Pintados desde un realismo detallado de pincelada suelta, dominan los contrastes y los reflejos del agua, pero sobre todo esa luz del verano que se filtra por los árboles, se abre paso entre las hojas para brillar encendida sobre las gotas que sortean las piedras en la arena. Dice Cebrián: “podría decirse que son reflejos de belleza y que me disculpen los artistas más “modernos”, pero no creo que la contemplación deba estar en desuso sino al contrario cada vez estamos más necesitados de reflexionar en silencio, de dejar de oírnos para escuchar al río y con él a nuestro propio interior”.

Desde otras facetas de su vida este artista trata de defender el ecosistema amenazado del río Eresma, en peligro de olvido y maltrato. Un lugar que de niño fue su escuela, donde viven sus recuerdos y que poco a poco dice Cebrián: “ve deteriorarse y destruirse por la acción de una sociedad empeñada en sacarle rendimiento económico a un lugar cuyo beneficio real debería ser el que siempre ha tenido, el de ser naturaleza y armonía. Ojalá esta exposición sirva para que todos volvamos a amar y queramos defender este lugar extraordinario que es el río Eresma”.