Esqueletos del siglo XIII salen a la superficie recibidos por la música de un altavoz con bluetooth. Es el choque secular que vive estos días la parcela que ocupó hasta bien entrado el siglo XVIII la iglesia de Sonsoto, en el municipio de Trescasas. Allí están los arqueólogos en plena faena, haciendo historia en directo. Tras una semana de excavación se observan claramente los muros del antiguo templo y los restos humanos de su cementerio, pues las iglesias de la época tenían cementerio. Uno a uno, los arqueólogos limpian minuciosamente el tejido óseo, fotografían los restos y documentan en una ficha, con dibujo incluido, el hallazgo. Es la puesta a punto de unos restos que terminarán su itinerario en el Museo Provincial y que han permitido ubicar en el mapa una parroquia que el paso del tiempo convirtió en ruinas.

La parcela donde trabajan los arqueólogos no es un yacimiento, sino lo que su jerga describe como hallazgo casual. Lo que fue un lugar nuclear del pueblo durante siglos será en el futuro próximo un amplio chalet. El promotor de la obra interrumpió sus planes cuando los trabajadores se toparon con los muros del antiguo templo. Una vez avisado el Ayuntamiento de Trescasas, la Comisión de Patrimonio aprobó la autorización para la excavación arqueológica y documentación de los restos. Los arqueólogos empezaron a trabajar la semana pasada.

Hasta el siglo XVIII, en el reinado de Carlos III (1759-1788), Sonsoto y Trescasas eran dos pueblos independientes y cada uno contaba con tu templo; entonces se construyó la iglesia actual del municipio y ahora Sonsoto es un barrio de Trescasas. La desparecida iglesia de San Pedro se remonta a finales del románico, en torno al siglo XIII. Una vez construido el nuevo templo conjunto, la vieja iglesia quedó en desuso y su estructura se fue deteriorando con el paso de los años. La iglesia de San Benito, que hasta ese momento era la iglesia de Trescasas, se transformó a su vez en el cementerio municipal y acogió las necrópolis que hasta entonces se encontraban en cada una de las iglesias.

La construcción del nuevo templo responde a una decisión de Carlos III en toda España: sacar los cementerios de las iglesias. El de La Granja fue el primero en hacerlo. “Las dos iglesias estaban ruinosas, así que aprovecha y hace una en el medio para los dos pueblos. Les viene muy bien usar la de Trescasas como cementerio porque está un poco a las afueras. Y esta queda en desuso”, subraya Miguel Yuste, arqueólogo director de esta excavación y vecino de Trescasas.

El Servicio Territorial de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León ha trabajado conjuntamente con el Ayuntamiento de Trescasas y con los promotores de las obras, que son quienes financian los trabajos arqueológicos. Tras una valoración previa de los restos hallados, el trabajo se limitará a la excavación de los contextos funerarios en riesgo de pérdida o destrucción. Paralelamente, se realiza la limpieza manual de los restos constructivos y de cimentaciones, así como su documentación arqueológica, de forma previa a su protección.

En su investigación, los arqueólogos han encontrado la cimentación de los muros y la necrópolis. Los restos que quedan del cementerio son óseos. “Son restos óseos humanos en fosas funerarias que estamos intentando valorar y pueden ir desde el siglo XIII hasta el siglo XVIII”, explica Yuste. Respecto a la iglesia, han encontrado “los muros y las dovelas de un arco”. En cuanto el maquinista empezó a ver cosas, avisó al promotor y él, siguiendo lo que marca la ley, avisó al arqueólogo territorial. Eso a veces pasa, no siempre los arqueólogos tenemos localizados todos los yacimientos”. La conclusión histórica del hallazgo no es menor: “Tenemos localizada una iglesia que no teníamos localizada, sus dimensiones y el uso funerario que tuvo”.