Fachada del mercado municipal de La Granja situado en la plaza de Los Dolores, un edificio que próximamente recuperara su esplendor. / EA
Fachada del mercado municipal de La Granja situado en la plaza de Los Dolores, un edificio que próximamente recuperara su esplendor. / EA

El Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso iniciará en los próximos días la primera fase de la rehabilitación del mercado municipal de Abastos de La Granja, situado en la plaza de Los Dolores, para que recupere esplendor como  espacio de comercio de cercanía, con productos de calidad, así como un punto de encuentro social, gastronómico y cultural.

La primera fase de intervención lleva un presupuesto aproximado de 130.000 euros, de los que 65.000 euros son aportados por el propio Consistorio y el resto a través de fondos europeos gestionados por la Cámara de Comercio de España. En este proceso inicial está proyectado despejar el centro del mercado dejando todos los puestos en el perímetro, construir nuevos aseos accesibles y llevar a cabo trabajos de pintura y adecentamiento.

Pero además, el Ayuntamiento lleva varios meses trabajando en el posicionamiento del proyecto para poder optar a diferentes líneas de ayudas, entre otras, la que previsiblemente convocará el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo en las próximas semanas, intentando conseguir así otra importante dotación económica que complementaría esta primera fase ya adjudicada, y completaría el proyecto de rehabilitación y revitalización del Mercado Municipal de Abastos.

De forma paralela, los servicios técnicos del Consistorio preparan la redacción del nuevo reglamento y la actualización de las ordenanzas vinculadas al mercado.

 Historia

La necesidad de centralizar los abastecimientos para que la subsistencia de los vecinos del Real Sitio estuviera garantizada fue, sin duda, la razón por la que, desde la conformación del Barrio Alto a principios del siglo XVIII, se localizaran mercados temporales periódicos. El primero de esos mercados periódicos no permanentes hubo de estar, siempre según la documentación conservada, en la llamada Plaza del Mercado o del Mercado Viejo, a espaldas del Cuartel de Pabellones, actual Cuartel de la Guardia Civil.

La Constitución del Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso el 22 de mayo de 1810 obligó a normalizar la existencia de este mercado periódico no permanente desde un punto de vista impositivo, es decir, con el objetivo de cobrar los impuestos directos asociados al trasiego de mercancías, conocidos como arbitrios, y base de la financiación extraordinaria del Ayuntamiento. Para cobrar los citados arbitrios el Ayuntamiento dispuso de dos puntos de acción impositiva, conocidos coloquialmente como fielatos: el primero, en el exterior del acceso principal del Barrio Alto, en las cercanías de las llamadas Puertas de Segovia; el segundo fielato se hallaba en las puertas correspondientes del Barrio Bajo. Dado que las llamadas Puertas de la Reina o, coloquialmente, Puertas Nuevas, no permitían el añadido de la casilla del cobro de arbitrios dada la monumentalidad de la construcción, el fielato se ubicó en la puerta secundaria del Barrio Bajo y principal, esto es, la Puerta del Horno.

Para normalizar el cobro de arbitrios, los mercados se establecieron en las plazas secundarias del Real Sitio que permitieran un acceso fácil al abastecimiento, así como la protección de la imagen general monumental del municipio. Así, los mercados existentes se localizaron en la plazoleta de la Calle del Cuartel Nuevo, esto es, en la apertura que permitía la estructura del Cuartel de la Guardia de Corps, frente a la llamada entonces calle de los Jardineros, hoy Calle de Jardines. En ese espacio abierto, hoy bosquete de castaños de indias utilizado como recurso hostelero, se encontraba el mercado de perecederos básicos, carne y pescado. El segundo de los mercados, destinado principalmente a la fruta, se ubicaba en la llamada Plaza de la Fruta, precisamente, frente a la antigua casa del Sumiller de Corps.

A partir del año 1930, conscientes de la necesidad de explotar al máximo las posibilidades turísticas del Real Sitio, así como de gestionar los recursos existentes en el municipio, el Alcalde, Cándido Robledano, inició una serie de obras conducentes a renovar la visión de las calles del Barrio Alto, tratando de eliminar los mercados de casetones ubicados en los lugares tradicionales. Para ello tomó la decisión aquella corporación municipal de concentrar los mercados de perecederos en la plaza principal del Barrio Bajo, actual Plaza de los Dolores, creando un espacio permanente de puestos de construcción efímera que permitieran liberar las plazas y plazuelas del Barrio Alto de la presencia de los casetones, así como de la suciedad que conllevaban.

Después de la Guerra Civil, a partir del año 1941, el Servicio Nacional de Regiones Devastadas, aprovechando la necesidad de iniciar la recuperación del casco habitado de Valsaín, destruido durante la Batalla de La Granja (1937), llevó a cabo obras de consolidación del mercado de casetones, cajones y puestos efímeros de la actual Plaza de los Dolores. La obra elevó una construcción dotada de un perímetro edificado para albergar los puestos de venta y almacenes de perecederos; un patio abierto con una fuente para el uso de los comerciantes; un pórtico de acceso principal con otra fuente para uso general y una placa inscrita en piedra datando la obra y la institución encargada, así como dos puertas laterales para el trasiego de las mercancías.