Guillermo Hermoso torea con el banderín de inicio. / A.M.

Venía de pegar un zarpazo en el San Isidro de Vistalegre y de sumar hacía apenas unas horas otro triunfo en El Casar (Guadalajara). En Cantalejo no cambió de linde. Cuatro orejas. Y es que, aunque para empezar ha tenido flores en el camino, ‘el hijo de Pablo Hermoso de Mendoza’ no es ‘el hijo de…’. Ha llegado al mundo del rejoneo para marcar una época y, pese a que todavía le queda un lustro de abono joven del Metro, ahora solo queda una pregunta por despejar: ¿Rivalizará con Diego Ventura? El compromiso y la responsabilidad tanto de uno como de otro debería poner una respuesta que, sin duda, será el mayor de los alicientes para el escalafón de caballos.

Salió en hombros junto a Lea Vicens, que obtuvo un excesivo premio de dos orejas, en una tarde en la que tras no acoplarse con el primero de su lote cayó bien entre el público del coso briquero. Se lidió un envío de la ganadería portuguesa de Hermanos Moura Caetano, de buen juego en lineas generales y entre los que destacó el buen primero por su clase que le tocó en turno a João Moura Caetano, que estuvo torero con él pero no encontró rédito con los aceros.

Los rejones son ese recuerdo que se guarda en el desván y que se recupera para paliar una espera mientras llega algo mejor. Un ‘follamigo’, mientras llega un ‘crush’. También son cita ineludible para el que tiene un caballo y sueña con hacer el Rocío. Eso y 35 euros la entrada general en el sector de sol en plena crisis. Dio igual. Con el nivel de alerta 3, la Junta ya permitió el 50% de aforo, una ampliación que se quedó pequeña. Lleno de lo permitido y una larga cola, que dada la demanda retrasó el paseíllo casi cuarto de hora. La banda amenizaba la espera hasta que rompió con el himno nacional.

El primer astado de Hermoso fue algo más chico que los lidiados anteriormente. Tenía efecto ‘push up’ cuando salía de la suerte al echar la cara arriba, pero el joven estellés lo llevó muy embebido en la grupa. Galaxia Mendoza. Le formó un lío desde el inicio y el público conectaba el Shazam para quedarse con la copla. Fue una obra para entonar. Banderilleó con eficacia y riesgo. Como una pantonera: las puso de todos los colores. El único ‘pero’ fue el rejonazo final -caído-, aunque no le privó de pasear dos trofeos. Más complicado fue el que cerró plaza. Un obús de salida, que rápido se tapó y para ofrecer dificultades. Hermoso fue virtud en el cambio de terrenos para meterlo en el canasto. Un astado de los que ponen en alzan al que vale. Se lo dejó llegar a la montura con peligro y redondeó su actuación con un rejonazo digno de triunfo incontestable: otras dos orejas.

Más soso y parado salió el segundo, que se vino un punto arriba con el rejón de castigo. Vicens mostró su elegancia en la doma, pero la faltó pisar terrenos y ortodoxia en la ejecución de las suertes. Las banderillas puestas fueron pinchazos de AstraZeneca: no cayeron del todo bien. Todo lo contrario con las tres rosas con las que finalizó, que las colocó en todo lo alto, pero la faena volvió decaer con el mal uso del rejón de muerte. La amazona evidenció su disgusto ante las complicaciones que se encontró. Fue ovacionada. Más a gusto estuvo con el quinto, un astado con movilidad, con el que jugó sus mejores cartas recorriendo el anillo de costado aprovechando que el animal tenía un ‘leash’ atado al caballo de Vicens. La francesa estuvo un tanto despegada, pero el carisma con el que llega a los tendidos tapó carencias. Volvió a firmar lo más destacado con los rosetones y, pese a que tardó en caer el burel, cobró un excesivo premio de dos orejas.

Tuvo celo de salida el astado que abrió plaza. Bajo de manos y gordo, destacó por su calidad y nobleza en las acometidas, en una actuación en la que Moura Caetano lo llevó muy toreado. Cómodo y templado estuvo el portugués que dejó buenos pasajes, pero el fallo a primeras con el rejón de muerte restó el resultado y finalmente recibió una ovación. El toro fue aplaudido en el arrastre. El bueno del lote pasó, pero se encontró con un segundo, no con tanta clase y justo de fondo, aunque apto. Se fue parando el astado y el luso exprimió su acometividad al reducir distancias, aunque la faena nunca alcanzó altas cotas y su labor fue silenciada.

Ficha

Plaza de toros de Cantalejo. Festejo de rejones benéfico por la asociación local de la lucha contra el alzheimer. 50% del aforo permitido por la Junta. Astados de Hermanos Moura Caetano (encaste Murube-Urquijo), desiguales de presentación y de buen juego en líneas generales. Destacó el buen primero.

João Moura Caetano, ovación y silencio.
Lea Vicens, ovación y dos orejas.
Guillermo Hermoso de Mendoza, dos orejas y dos orejas.

Fotografías