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Coworking de Boceguillas. / EL ADELANTADO

El teletrabajo ha llegado para quedarse. Esta es una de las lecciones que hemos aprendido en este año de pandemia. Una tendencia que ofrece ventajas como evitar un atasco, olvidarte de la corbata o poner el despertador un poco más tarde de lo habitual. Quedarse en casa es una opción, pero si, además, pretendes respirar aire puro y escuchar el silencio, la respuesta está en el entorno rural.

Los nómadas digitales, colectivo emergente

Este colectivo emergente, los nómadas digitales (en Estados Unidos ya son más de un millón, en su mayoría autónomos y empresarios ‘millenialls’), cuenta con una opción que echó a andar allá por octubre de 2019 en la Comunidad, y que toma mayor relevancia en la actualidad. No en vano, se trata de una solución que da respuesta a las necesidades de periodistas freelance, diseñadores web, expertos en SEO, copywiters y similares, es decir, todos aquellos profesionales que pueden desarrollar su trabajo más allá de una oficina. Por otro lado, la iniciativa también echa una mano a esos alojamientos emplazados en los pequeños pueblos de la región que precisan ayuda para salir adelante en tiempos de covid.

Una decena de alojamientos rurales

Hablamos de la Asociación de Coliving y Coworking de Castilla y León, propuesta nacida en el municipio zamorano de Villarrín de Campos y que ya cuenta con una decena de establecimientos miembros. Estos hoteles rurales, albergues, casas rurales… se ubican en seis de las nueve provincias de la región (faltan por unirse Salamanca, Soria y Segovia) y ofrecen conexión wifi, áreas tranquilas para trabajar, zonas comunes, servicios cercanos…

Lo ideal para pasar una larga temporada o, por qué no, para terminar enamorándose del pueblo en cuestión e instalándose definitivamente en el lugar. Podría ser, por tanto, otro modo más de fijar población y contribuir a paliar el problema de la España vaciada.