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Imagen de archivo del convento de la Hoz, junto al río Duratón. / KAMARERO

Han transcurrido veinte años desde que recibí el Convento de la Hoz como legado familiar, con el compromiso de garantizar su preservación para futuras generaciones y mantenerlo siempre vinculado dentro del ámbito de mi familia.

La tarea no ha sido fácil desde entonces, ya que – a las dificultades intrínsecas que tal tarea representa-, se ha unido el intento de la Junta de Castilla y León de hacerse con el enclave en condiciones abusivas, sin más fin que el que pase a ser de dominio público un bien que ha estado siempre vinculado a manos privadas, por el mero hecho de encontrarse dentro de un espacio declarado Parque Natural por ellos mismos. Esta situación tuvo que resolverse, finalmente, en los Tribunales.

En 2012, la Junta procedió a declarar el Convento Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de Monumento, sin que tampoco fuéramos informados en ningún momento de la puesta en marcha de dicha iniciativa, hasta que salió publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad, a pesar de que esta calificación entraña un sinnúmero de obligaciones por parte de la propiedad, pero muy pocos derechos.

Nuestro propósito ha sido siempre intentar colaborar con las distintas administraciones en la tarea de conservar el enclave, sin que haya mediado ningún tipo de interés económico o aprovechamiento comercial, en algo que sabemos que es único, no solamente por su valor artístico como vestigio franciscano –construido en el siglo XIII- de una época en la que se edificaban monasterios por toda Castilla, sino por su ubicación en el cañón del Duratón, dando lugar a un conjunto de espectacular belleza, que no deja de asombrar al visitante.

Uno de los peligros más grandes en la preservación del monumento, radica en el riesgo de derrumbe de los muros, arcos y sillares que quedan todavía en pie, consecuencia del paso del tiempo y de la erosión inevitable que el agua y la humedad suponen, unidos a los derrumbes naturales de las rocas adyacentes a la edificación. Este accidente, que se ha producido en varias ocasiones –siendo la última hace apenas un lustro-, ha estado a punto de bloquear la entrada Sur, además de causar daños a una parte de la nave principal.

Sin duda, se requiere tomar acciones urgentes pero esta tarea no puede ser asumida en exclusiva por manos privadas, teniendo en cuenta el elevado coste de la misma, y que el uso que se pretende dar a las ruinas es que sean visitables, creando un espacio de uso compartido para todos aquellos que estén interesados en disfrutarlo.

Lamentablemente, las tareas de consolidación y mantenimiento, unidas a las de facilitar el acceso hasta las ruinas, se topan también con innumerables dificultades administrativas, además de las técnicas, empezando por el hecho de estar enclavadas dentro de un Parque Natural, y continuando por las circunstancias de especial protección que implica tratarse de un BIC.

Hasta ahora, la sensación que tenemos, es que las distintas administraciones no quieren abordar el problema de una manera integral, teniendo en cuenta que afecta a las Consejerías de Medio Ambiente, Cultura y Turismo; Confederación Hidrográfica; Diputación y Ayuntamiento del término municipal.

Desde la Fundación Arte Cultura y Patrimonio Histórico, propietaria del Convento de la Hoz, hemos presentado hace casi un año el Estudio de Bases de Actuación y de Metodología para los futuros Proyectos de Intervención de Obras de Reparación, Estabilización y Puesta en Valor para la Conservación de las ruinas del Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de La Hoz.

Este trabajo, bien documentado y elaborado por un equipo de arquitectos con amplia experiencia en la materia, todavía no ha tenido una respuesta formal por parte de la Junta de Castilla y León, entendiéndose desde nuestro lado, que no es posible iniciar ninguna intervención seria, sin plantear una serie de cuestiones previas, que deben ser respondidas por la Administración.

Desafortunadamente, después de dos reuniones entre la Fundación y la Junta de Castilla y León, la tercera -que estaba prevista para el pasado mes de septiembre- ha sido pospuesta en dos ocasiones, aduciéndose la razón del último aplazamiento por “motivos electorales”, pues se considera previsible el cambio en alguna de las Consejerías relacionadas.

Mientras tanto, el pasado mes de diciembre se ha producido el derrumbe del muro de sustentación del arco de la entrada y la eliminación de un puntal existente en otro, atribuidos –probablemente- a un acto de vandalismo, circunstancia que desgraciadamente no es la primera vez que ocurre.

Esta situación, ha sido denunciada ante la Guardia Civil ya que, a pesar de estar vallado y señalizado el acceso al enclave, no se respeta esta prohibición.

Tampoco hemos encontrado ninguna respuesta, más bien indiferencia, por parte de la Dirección del Parque Natural, que tiene como responsabilidad la seguridad y vigilancia de todos los elementos incluidos en el mismo.

Con objeto de evitar daños mayores, la Fundación ha elaborado un proyecto de acciones urgentes de consolidación de daños, que se encuentra pendiente de Concesión de Licencia por parte del Ayuntamiento de Sebúlcor, y de aprobación por la Junta de Castilla y León.

Estas acciones serían asumidas –inicialmente- por la Fundación en su totalidad, con objeto de evitar mayores demoras, y respondiendo a un requerimiento urgente de la Consejería de Cultura.

Para terminar, no quiero dejar de referirme a otro hecho ocurrido hace apenas dos meses, y es que el Procurador del Común de la Junta de Castilla y León, con sede en Valladolid, ha elaborado un escrito dirigido a la propia Junta, denunciando la situación de deterioro de la ruinas del Convento, acusando a la propiedad de abandono y conminándonos con diversas amenazas – entre ellas, la de expropiación del enclave del Convento de la Hoz.

Dicho escrito, que está lleno de inexactitudes y que obvia de forma sesgada hechos relevantes que se han producido en los últimos años, ha sido propiciado por personas en las que no apreciamos ningún afán constructivo, ni respeto a los derechos de la propiedad privada. Asimismo, no se nos ha consultado ningún extremo del escrito, dudando también que el firmante haya visitado alguna vez el enclave, ya que no nos consta que haya solicitado hacerlo.

Como consecuencia de ese hecho, se nos ha indicado por la Junta que se ha iniciado un expediente sancionador, aunque confiamos en que, por sentido común, no llegue a prosperar.

Nos gustaría, para acabar, invitar a participar a todas aquellas personas que quieran aportar ideas o liderar iniciativas para la preservación de este importante legado dentro de nuestra provincia, cuya finalidad siempre va a ser servir al bien común, deleite del visitante y revitalización de la zona donde se encuentra enclavado. A este respecto, me gustaría mencionar aquí a la Asociación de Amigos del Convento de la Hoz, con sede en Sebúlcor, con la que mantenemos una colaboración constructiva, y cuya mayoría de miembros comparte los mismos fines que la Fundación.

Por último, confiemos también que el nuevo Gobierno de la Junta -que está próximo a constituirse-, tome interés por esta tarea que venimos solicitando desde hace mucho tiempo, sin que -por el momento- hayamos tenido éxito.


(*) Presidente del Patronato Fundación Arte, Cultura y Patrimonio Histórico