Agricultura Cosechadora KAM4748

El escenario de conflicto que se prevé en el entorno de Ucrania se mira con mucha expectación desde el sector primario. Hace meses que los precios del cereal se encuentran muy por encima de los que tenían hace un año. En concreto el trigo y la cebada se encuentran más de un 50 por ciento por encima de los valores que tenían en enero pasado. Para los agricultores segovianos la noticia puede ser buena. Muchos han cobrado su cosecha coincidiendo con el final del año, aunque lo entregaron en pleno verano, cuando los precios estaban en plena subida.

Pero para los ganaderos, la situación se presenta de forma diferente. Un encarecimiento del trigo representa un mayor coste del pienso para el ganado. Y lo peor es que la producción de piensos depende de las importaciones de cereales y otras materias primas que resultan de vital importancia.

De momento, el suministro funciona con normalidad, pero si empeora la situación puede acarrear consecuencias muy negativas, según el secretario general de la patronal de comerciantes de cereales (Accoe), José Manuel Álvarez.

En el año 2020, Ucrania aportó aproximadamente 18 millones de toneladas métricas de trigo al mercado global, un 75% de su cosecha total de 24 millones. En circunstancias normales, este 2022 las plantaciones ucranianas deberían generar un 12% de las exportaciones globales del cereal. Este país es el quinto mayor exportador de trigo del mundo.

Como referencia sirva mencionar el caso de Líbano, un país del que oyen hablar los ganaderos de vacuno de Segovia porque allí se envían muchos de los terneros que se crían en esta provincia. En el año 2020, casi el 50% de todo el trigo consumido en Líbano procedía de Ucrania. Se entiende así que un país como Líbano, donde depende tanto de un bien tan básico como el pan para la alimentación de su población, le compense importar animales bovinos segovianos en lugar de engordarlos ellos mismos.

Además, España compró principalmente aceite de girasol ucraniano por valor de 371 millones de euros, y 357,27 millones de euros en maíz.

Es decir, el flujo comercial con este país resulta muy importante, también en sentido inverso, puesto que España exportó entre enero y noviembre del año pasado a Ucrania productos por 153,23 millones, principalmente merluza congelada (25,2 millones), semillas de girasol (16,3 millones), aceitunas en conserva (13,7 millones) y vino (13,3 millones).

¿Qué pasa si no pasa nada?

En el caso de que las cosas continúen igual y no se llegue a un conflicto, las previsiones tampoco son excesivamente buenas para los ganaderos segovianos.

Los precios de las materias primas en España durante 2021 se han incrementado: un 22,10% en el caso del maíz, un 26,32% en el trigo, un 31,47% en el caso de la cebada, o un 0,21% en el de la harina de soja.

Por su parte, la Asociación de Fabricantes de Alimentos Compuestos (Asfac), señala cinco retos a los que tendrá que enfrentarse el sector de la alimentación animal durante este año. Por un lado prevé que durante 2022 se reduzcan las posibilidades de exportar carne de cerdo en Europa, debido a la recuperación del mercado porcino chino. España se ha estado beneficiando de la desaparición de la mitad de los cerdos chinos por un brote de Peste Porcina Africana. Por eso ahora hay menos demanda de carne y han bajado los precios.

Por otro lado, la propagación de enfermedades en Europa como la PPA o la gripe aviar “no solo contribuirá a la disminución de la exportación de carnes, sino que condicionará la producción de piensos en Europa”, señala Asfac. Cita también la sequía que asola a Argentina, lo mismo que las intensas lluvias de Brasil como circunstancias a tener en cuenta.

Y dependerá de la evolución de la pandemia con las restricciones y medidas de confinamiento en todo el mundo. Serán fundamentales para el sector durante este año, ya que la restauración es uno de los principales puntos de consumo de gran parte de la producción cárnica, por ejemplo, del ovino y caprino y buena parte del bovino.

En este sentido, la recuperación del canal Horeca y el turismo serán claves para la positiva evolución del sector de la alimentación animal.

¿Por qué Ucrania nos afecta?

Si a Castilla se la conocía como el granero de España, Ucrania lo es de Europa. En Segovia no se produce suficiente cereal para el pienso que se elabora en sus fábricas y mucho menos para alimentar a la cabaña ganadera que alberga. Por ello necesita importar grano del exterior. De hecho, el precio del trigo y la cebada lo marcan desde hace tiempo los mercados mundiales. Las fábricas de pienso segovianas miran siempre cómo están los puertos en cuanto a precios.

Ucrania generaba en la época soviética el 25% de la producción agrícola de toda la antigua URSS a pesar de suponer solo un 2.7% de su territorio total. Hoy es uno de los mayores exportadores mundiales de trigo.

España -deficitaria en cereales- compra a Ucrania entre el 28 y el 30% de sus importaciones de maíz y el 60% de las de girasol.

Las principales zonas agrícolas de Ucrania se encuentran en plena línea de fuego de un posible conflicto con Rusia. Si las cosechas se ven afectadas por la destrucción o por la huida de campesinos es altamente probable que las víctimas de esta guerra no se vean reducidas a las fronteras ucranianas.