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Cuando se cumple un año de pandemia, el Club Triatlon Cuéllar celebra haber vuelto a la competición y hacerlo por todo lo alto. La junta directiva del club ha confirmado que esta vuelta ha estado marcada por la ilusión y “los sentimientos encontrados”. El pasado fin de semana se desplazaron hasta Fuentespina, en Burgos, para disputar un duatlón perteneciente al campeonato de Castilla Y León. Los resultados no pudieron ser mejores tras un año sin competir, ni en casa ni fuera: las categorías Benjamín, Alevín, Infantil, Cadete y Juvenil cosecharon medallas y tocaron pódium. De esta competición, por parte de la junta directiva, solo salen palabras de agradecimiento y alabanza a la organización ya que se cumplieron todas las medidas y lograron “volver a pasarlo bien compitiendo”.

La junta directiva del club habla de una vuelta algo “difícil aunque alegre”. Los entrenamientos comenzaron en octubre, cuando todo parecía estar más calamado, pero después de Navidad tuvieron que parar de nuevo. Sin embargo, el sentimiento de competir, aunque con algo de tristeza por las circunstancias, también les devuelve la esperanza. Se viven situaciones compeljas en las competiciones puesto que ahora las restricciones impiden esa cercanía al animar, entre otras cosas, pero para los atletas, la competición está siendo un aliciente que ya necesitaban sentir. Aunque poco a poco vuelve a llenarse el calendario de competiciones, reconocen que está “muy vacío para lo que es un año normal”. Dada la situación, es lógico; “nosotros ni nos planteamos el triatlón escolar de junio. Ya se suspendió el escolar de febrero, cita ineludible que llena el Parque de la Huerta del Duque, y no hay previsiones de vuelta hasta más adelante. sin embargo, estas competiciones a las que están empezando de nuevo a asistir, como la del próximo fin de semana en Palazuelos, sirven para no dejar a los jóvenes atletas desenganchados. “Se están portando como jabatos, se esfuerzan al máximo y tienen muchísimas ganas”, destacan desde el Club. 

Si algo caracteriza al club es la implicación de todas las partes: desde los padres que son a su vez entrenadores, hasta los propios atletas, que lo dan todo en carrera. Este año cuentan con más prebenjamines y benjamines que nunca (ocho y ocho), y destacan de ellos las ganas que comparte todo el club. Todos cogen los entrenamientos con todas las ganas posibles, a pesar de haberlos adaptado a las circunstancias; se han hecho grupos burbuja para menor contacto, entre otras medidas. Pero de los más pequeños, desde la junta destacan su fuerza ante un año en el que hasta entrenar ha sido un logro: “se habitúan y resignan a la situación, pero cuando vana entrenar disfrutan una barbaridad; lo tienen asimilado y son sorprendentes”, señalan. 

Padres, junta directiva y todos los que forman la familia triatleta de Cuéllar están en permanente contacto desde su última reunión en octubre. La Junta general se realizó en el pabellón con todas las medidas, pero desde entonces todo se consensúa telemáticamente. Es así como afrontan una compleja situación en la que los valores deportivos siguen predominando. 

Se acerca mayo, época de triatlones, y ya barajan las posibles competiciones a las que acudir. De momento se agarran a esa esperanza que prevalece sobre otros sentimientos en las competiciones.  El Club Triatlón Cuéllar goza de una muy buena salud que se va demostrando poco a poco en esta nueva etapa que, como toda la sociedad, afrontan. Sus deseos por que todo mejore y pase realmente la pandemia se convierten en el impulso para llegar a esa meta común, mientras hacen del deporte su mejor terapia.

ENTRENAR EN LA PISCINA: LA ANSIADA APERTURA

Entre los entrenamientos de carrera y bicicleta, los atletas de Cuéllar echan de menos la piscina. Desde la junta comprenden que la situación da pie a su cierre, pero reconocen que es “una faena para nosotros como deportistas y para mucha gente que está habituada a ir”. Gente mayor que necesita rehabilitación, entre otros usuarios, son parte de los afectados. Mientras, los atletas han buscado la  solución de acudir a unas instalaciones muy favorables, las de la piscina climatizada de Cantalejo. Aseguran que les han recibido muy bien, con facilidades, y que se “han hecho con la piscina” dada la afluencia de atletas cuellaranos.  Esperan con ansia y con muy buena predisposición las obras para la sustitución de la cubierta de la piscina de Cuéllar, a la vez que se plantean cuándo podrán volver a usar estas instalaciones que tanto echan de menos para completar sus entrenamientos. De momento aprovechan las posibilidades de la provincia hasta que Cuéllar reabra su piscina.