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La antigua directiva al inicio de la reunión. / C.N

La reunión celebrada en la noche del viernes era la última oportunidad de sacar adelante una tradición más que asentada en Cuéllar, la de la prueba ciclista de ‘La Clásica de La Chuleta’, a la que acompaña otra costumbre arraigada para los cuellaranos: disfrutar de un día de campo y unas chuletas en el pinar. En su última edición, el organizador, el Club Ciclista San Miguel, anunció las intenciones de retirada de su junta en busca de una renovación. Su dimisión en bloque, a excepción de un vocal, fue un llamamiento a todos los vecinos para formar otra junta directiva y que el club pudiera continuar. Sin esto, la prueba deportiva se perdería y con ello todas las actividades paralelas.

Aunque las expectativas ante las últimas reuniones no eran halagüeñas, la respuesta de público en la reunión del viernes superó lo esperado. El salón multiusos de la Biblioteca Municipal albergó a una treintena de personas ante esta problemática que se presentaba. El antiguo presidente, Felipe Andrés Gilbaja, junto al exsecretario, Javier Anaya, tendieron la mano a una nueva directiva; su intención es “acompañaros en todo lo que necesiten durante el primer año, el segundo y los que hagan falta”, comentó Gilbaja.

El primero en animarse para no perder esta tradición fue Jorge Gómez Sacristán, el único vocal que no dimitió de la anterior junta. A la llamada de un presidente respondió él, seguido de Fabián de Benito de Santos, joven cuellarano, que se ofreció a ocupar el puesto de secretario. Tras mucha insistencia, pero con el ánimo de no salir de allí sin una directiva renovada, fueron consiguiendo vocales: Andrés Suárez, Lourdes Gilbaja y Andrea Gilbaja.

Finalmente y al no conseguir un tesorero, Raúl Ortega, que se ofreció como vocal en un primer momento, pasó a ser tesorero, para que con un vocal más, Isabel Martín, quedara conformada la nueva junta directiva del Club Ciclista San Miguel. Todos quedaron registrados como la nueva cabeza del club deportivo, que irá de la mano de los antiguos para todas las gestiones y organización. Se repitió varias veces que la intención es renovar cargos y poner “gente nueva a tirar del club”, pero en todas las gestiones, pagos de licencias y permisos, los miembros anteriores ayudarán todo lo posible a los nuevos. “Esto empieza ya, tenemos tres correos de equipos preguntando por la carrera en noviembre, y hay que darles respuesta”, explicó Anaya poniendo de relieve la importancia de esta carrera dentro del mundo ciclista.

A la reunión asistió Raquel Gilsanz como representante del Ayuntamiento, y en un momento se recriminó que el Consistorio no se hiciera cargo de la prueba. La edil de Deportes explicó que es inviable que el Ayuntamiento asuma una prueba que organiza un club, porque son muchos los clubes existentes en Cuéllar y cada uno gestiona sus competiciones. El Consistorio presta toda la ayuda necesaria además de la subvención correspondiente -en torno a 5.000 euros- para las pruebas.

A lo largo de toda la reunión se hizo hincapié en la necesidad de colaboración de los vecinos porque, para las dos pruebas que se celebran, tanto la cronoescalada ‘Subida al Castillo’, como ‘La Clásica de La Chuleta’, se prepara un gran despliegue de medios humanos para cruces y logística que requiere de colaboración. Tras dos años de pausa, las carreras se salvan, el club se renueva y Cuéllar mantiene una tradición que volverá en 2022 al pueblo y los pinares, con más ganas que nunca.