El cierre total de la hostelería altera el mercado y deja sin cotización a cochinillo y cordero

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Semanas convulsas se avecinan para nuestros ganaderos, industriales y agricultores. Así lo anuncia el presidente de la Lonja, Carlos González, quien recuerda que el coronavirus ha paralizado la venta en fresco de lechales y cochinillos. La restauración ha cerrado y son los principales demandantes de este tipo de carnes, que apenas se venden en los lineales de los supermercados. No ocurre así con  el pollo, el cerdo o la ternera. “Y lo peor es que no se ve el fin a corto plazo de esta situación”, añade.

En el mercado del lechal la situación es crítica también. En Castilla y León, primera comunidad productora de corderos, ésta ya cayó más de un 6% el año pasado y un 12% los sacrificios. En toda España el consumo de carne de ovino se desplomó un 40% en la última década. Los compradores han dejado de retirar estos animales a los ganaderos que tienen que mantenerlos en sus granjas con los gastos de alimentación que ello significa.

Lo mismo le ocurre al mercado del cochinillo. Todo lo que se mata se destina a congelación y los últimos precios de lonja quedaron desfasados ante el cierre total de la hostelería.
Debido a esta falta de acuerdos, ayer quedó sin cotización tanto los cochinillos como los corderos. El presidente de la Lonja de Segovia llama al entendimiento: “Es momento de que se entiendan operadores y ganaderos, por el bien de todos, y ayudar a recuperar la normalidad”, señala González, quien piensa que todos han de “arrimar el hombro”.

Sobre los cerdos de cebo, la demanda ha disminuido, entre otras cosas por falta de personal de Europa del Este en mataderos. La incertidumbre sobre las ventas a raíz del coronavirus sigue siendo grande.

En el mercado de la carne hay una demanda momentánea muy fuerte, tanto carne fresca para comercio como para la industria de transformación a causa del miedo al desabastecimiento. Pero hay también escepticismo sobre cuánto durará esta demanda. En el resto de la UE se extienden los confinamientos.

La demanda interior registra significativos impulsos por las “compras del pánico”, pero ello remitirá cuando las neveras estén llenas. “El comercio de carne de cerdo se caracteriza ahora por la incertidumbre. Nadie sabe cómo se moverá el mercado en las próximas semanas”, resume Carlos González.