El cereal cierra un año con el precio más alto de la década

Tras conseguir cotizaciones históricas, el aumento de los costes ha empañado el ejercicio

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Evolución de los precios del trigo durante los últimos años

El año 2021 se caracterizará por haber tenido los precios del cereal más altos de las últimas décadas. Y aunque en las semanas más recientes se estaban registrando caídas, el precio medio de estos doce meses ha estado marcado por valores nunca vistos por los agricultores segovianos, con cifras que superan el 50 ó 60 por ciento las medias de otros años.

En sólo un año, la tonelada de cebada ha pasado de valer 162 euros a 263 en la Lonja de Segovia, que es referente en este cereal, lo que representa más de un 60 por ciento más en doce meses.

El precio récord se consiguió en el mes de noviembre y en diciembre se inició una tendencia a la baja que se ha detenido esta última semana.

En el campo era norma habitual que el invierno encareciera los precios de las materias primas agrícolas. La escasez de pasto y la necesidad de consumir piensos elevaban la demanda y, por tanto, el precio a pagar. Pero en los últimos años, la lógica tradicional ha perdido fuerza, y cada vez influyen más los mercados internacionales. De este modo “casa semana es un mundo”, como señala Carlos González, presidente de la Lonja de Segovia.

De momento se han detenido las bajadas en los cereales en el mercado nacional que se estaban produciendo a lo largo de diciembre. Tan solo hubo recortes en las lonjas celebradas el lunes -27 de diciembre-, es decir, en la Lonja del Ebro y en Salamanca. En Zaragoza las cotizaciones de las cebadas y de los trigos blandos bajaron. Solo subió la avena (+4 euros) y se sitúa en 275 euros la tonelada.

En Salamanca, la cebada, por ejemplo, descendió 3 euros por tonelada respecto a la semana anterior y se sitúa en 279 euros/tonelada. En Segovia se encuentra casi siempre algo más baja, y ayer jueves marcó 263 euros, un euro más; una subida que responde más a reajustes que a otra cosa.

También han predominado los repuntes en León y Binéfar. En estas lonjas el trigo pienso cotizó a 280 (+2) y 302 (+4) euros por tonelada, respectivamente. Igualmente subieron los precios de los cereales de importación tal y como refleja la lonja de Barcelona, donde el maíz cotiza a 282 euros y la cebada a 295 euros por tonelada.

Fuerte impacto
La duda está en qué va a pasar en este próximo año. Con estos precios, muchos ganaderos se encuentran perdiendo dinero con su actividad, pues no han repercutido aún el alza de los costes a sus producciones. Para muchos analistas, parte de lo que ocurra tendrá relación con lo que pase en China, país emergente que ha dejado de comprar carne de porcino a Europa, donde España ha sido principal exportador. El país asiático ha vuelto a ser autosuficiente en producción cárnica y eso significa que necesitará importar cereales de todo el mundo, lo que implicaría un incremento de los precios de los cereales. Allí se consume la mitad de la carne de cerdo de todo el mundo, y quiere ser autosuficiente también en producción de aves, huevos y lácteos. Este objetivo puede impulsar las compras en el extranjero para engordar cerdos, ganado y aves de corral. De hecho, el alza de las últimas semanas en los cereales de los mercados mundiales obedece a compras iniciales desbocadas.

Por el contrario, otras teorías apuntan a una tendencia distinta. Precisamente la menor demanda de carne por parte de China y otros países, hará que la producción cárnica española también vaya en descenso. Al haber menos cabaña ganadera, habrá menos necesidad de alimentar animales y por tanto menos compras de cereales, con lo cual los precios podrían bajar a niveles parecidos a los que se han registrado en los años pasados, todos muy similares y muy separados de los que ha ocurrido en 2021.

Los agricultores podrían aumentar sus siembras para intentar capitalizar el impulso disfrutado en 2021. Con el reajuste de la oferta y la demanda actuales, y una mayor producción en muchos países, bajarían los precios.

Pero también es posible que el alza de los costes de los fertilizantes, que se han triplicado con respecto al año pasado, podrían disminuir su uso y reducir la producción agrícola. Pero los agricultores, al menos los españoles, tienden a amortizar las inversiones. Y en este campo, ninguno se atreve a quedarse parado.

Sequías, tormentas, relaciones internacionales… son otras variables a tener en cuenta y que irán marcando la evolución de un mercado que, seguro, será muy volátil.

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Redactor jefe de EL ADELANTADO DE SEGOVIA