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n n n Al igual que la primera ola de la pandemia, las residencias de ancianos están sufriendo la incidencia de este virus. Sin embargo y por suerte, en el Centro de Mayores Valdihuertos de Cuéllar siguen pudiendo comunicar que el nivel de casos ha sido nulo. Su directora, María Espeso, cuenta cómo se procedió en el mes de marzo: desde los inicios, la residencia ha estado libre de covid. Viendo que el estricto protocolo de medidas que se utilizó desde el 9 de marzo, cuando cerraron la residencia al público, dio resultado, la prevención fue la mejor arma desde el mes de agosto. No han rebajado un ápice las medidas y la mecánica de trabajo ya se conoce, por lo que el objetivo sigue siendo el mismo: blindar el centro y salvaguardar a residentes y trabajadores.

Estos protocolos de prevención pasan por la desinfección exhaustiva de los trabajadores en la parte baja del edificio; antes de entrar deben proceder con todo tipo de higiene, y la puerta principal apenas se usa. Cuenta María que cuando se entrega algún objeto personal a los residentes, este ha entrado por una zona diferente y se ha mantenido entre 24 y 48 horas en cuarentena para minimizar todo lo posible el riesgo.

Esta vez se permiten las visitas a través del circuito cerrado que han preparado en el centro. Se trata de una sala completamente aislada, con mampara para proteger tanto al residente como al visitante, y las zonas de entrada para cada uno también son diferentes: nunca se cruzaran ni compartirán espacio como tal, para evitar contacto con el virus.

Las dinámicas en el centro se mantienen todo lo posible: el ocio y las rutinas diarias ya están instauradas desde que llegó la pandemia. Están llevando a cabo los procedimientos de la desescalada  en los que determinaron que los residentes estarían divididos en grupos por plantas. De esta manera, ninguna planta está en contacto con otra y se minimiza el riesgo.Realizan videollamadas semanales a los familiares, lo que ayuda enormemente a los residentes. La directora del centro explica que aunque los ancianos estén “deseando abrazar y tener contacto con la familia”, están bien de ánimo y todos se esfuerzan por ello. “Los familiares nos están muy agradecidos”, añade Espeso.

La experiencia de la primera ola hizo que para esta segunda, estar prevenidos en todos los aspectos fuera fundamental. Por eso, cuenta Espeso que hizo acopio de material para que no faltara nada en el avance de la pandemia en esta segunda fase. “Es verdad que está más difícil conseguir ciertas cosas”, reconoce la directora del centro.

Por su parte, los trabajadores continúan en primera línea de batalla, haciendo lo posible por que la situación se mantenga y el centro continúe libre de covid. Su directora reconoce abiertamente que están teniendo “una responsabilidad increíble, y si no fuera por ellos, no estaríamos así”. Afirma que las primeras semanas de confinamiento todo fue “muy duro” para todos, pero ahora la rutina ya se ha instaurado, todos saben cuál es la manera de proceder y esto lo hace más fácil. Su intención es seguir trabajando con el mismo ahínco y dedicación hacia sus residentes para que hasta que todo pase, el centro sea un lugar seguro y agradable en el que pasar los días.n