El Milano Real, una de las especies que ha podido censarse en el recuento realizado en otoño. / JUAN JOSÉ MOLINA

Como estaba previsto hace unos días tuvo lugar, en el Refugio de Rapaces y el Parque Natural y su entorno -entre Segovia, Burgos y Soria-, el Censo de Otoño XXXVIII, organizado por el Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza y coordinado por el Agente Forestal Juan José Molina Pérez (Vicepresidente del Fondo). Como todos los años, la conclusión y la revisión detallada de los 90 informes parciales llevará cientos de horas y varios meses de trabajo. Se presenta aquí un avance preliminar de resultados provisionales, que pueden ser modificados en el Informe final.

Se censaron de forma simultánea, en principio, al menos 1.110/1.199 buitres leonados; resultado que, como es habitual, concuerda bien con los de otros censos de este año, que pueden verse en la última Circular del Fondo. Se visitaron todos los comederos de buitres de la comarca, y se registraron buitres anillados (leonados, y alguno negro) de distintas edades venidos de lejos (está previsto que la información detallada aparezca, como siempre, en el informe final).

La cobertura es tan completa, que casi todas las especies de aves presentes en la zona, en esta época, son registradas cada año, lo cual nunca deja de sorprender. Se vieron 16 especies de aves rapaces, desde águilas reales hasta buitres negros, y desde el esmerejón hasta la lechuza campestre. Revisten especial interés los datos sobre búhos reales y mochuelos, aguiluchos laguneros y pálidos, halcones y gavilanes, etc.

Se registraron al menos 13 especies de aves acuáticas, sobre todo en el embalse de Linares y también en humedales del sur de Burgos. Incluyen garcetas grandes, garzas reales, somormujos y zampullín, rascones (oídos), andarríos chicos, azulones y cercetas, gallinetas y fochas, cormoranes, grullas de paso y cigüeñas invernantes.

Se detectaron, como mínimo, 36 especies de aves no paseriformes, desde perdices hasta tórtolas turcas, palomas de tres especies, pitos reales y picos picapinos. Y al menos 52 especies de aves paseriformes; desde calandrias hasta reyezuelos listados, totovía y alondra, lavanderas blancas y cascadeñas, aviones roqueros y acentores comunes, roqueros solitarios y ruiseñores bastardos, curruca capirotada y herrerillo capuchino, seis especies de córvidos (arrendajo, rabilargos, cuervos, etc.), agateadores y alcaudones reales, gorriones molineros y estorninos pintos, verderón y lúgano. De momento, las mayores sorpresas parecen haber sido un mirlo acuático, un treparriscos y un camachuelo; lo que representa, para estos tres pájaros, las citas número 32, 23 y 15, respectivamente, de toda la historia del Refugio, según los datos publicados en las Hojas Informativas. En particular, al treparriscos, invernante procedente de las montañas del norte, que ya fue citado allí en 1971, no se le había visto en los doce últimos años. Por otro lado, sigue siendo preocupante la ausencia de novedades sobre la collalba negra, al menos en los informes recibidos hasta ahora.

Se registraron, en principio, catorce especies de mamíferos. Llaman la atención las observaciones de rata de agua y otros roedores, las citas de zorro y garduña y otros carnívoros (sin olvidar, por su especial interés, un excremento posiblemente de turón, y alguna noticia del gato montés), así como los registros de lagomorfos (liebres y conejos) y ungulados (corzos y jabalíes), cuyo resumen detallado aparecerá en el informe final.
A pesar de las fechas, fue filmada una culebra de escalera, reptil que sólo ha sido citado en seis censos de otoño. Y se vieron cinco o seis especies de anfibios, desde el tritón jaspeado hasta el sapillo pintojo.

De los invertebrados, se anotaron distintas especies de mariposas o de libélulas. Además, se obtuvieron muchas fotografías.

Asamblea general

Por los motivos ya conocidos, se suprimió la comida final; y también por primera vez, se realizaron de forma telemática tanto la reunión previa como la Asamblea General del Fondo. En esta última, la Junta Directiva fue reelegida por unanimidad. Entre los participantes han estado los guardas de los dos Refugios (de Montejo y del embalse de Linares), los miembros de los refuerzos de vigilancia del Parque Natural, y buena parte de los naturalistas que más han estudiado (en muchos casos, durante décadas) y mejor conocen estos parajes y su fauna.

Fidel José Fernández