El Carnaval de Arcones, más cerca de Europa

Vaquillas 2017. Maganto.
Vaquillas 2017. Maganto.

Durante la última década el Carnaval de Arcones ha cobrado una importante visibilidad mediática. Sin duda alguna, la simbiosis resultante entre las iniciativas surgidas desde la propia comunidad portadora para incidir en su salvaguardia, y el interés de diversos investigadores locales por esclarecer sus orígenes y evolución, ha procurado su vigente vitalidad. Este último fin de semana de febrero, reuniendo a cinco Quintos del 2021 y once del 2022 -tras la parada obligada por la pandemia global, y donde habrá diez mujeres-, el municipio de Arcones celebra sus tres días de festejos antes del Miércoles de Ceniza, a la espera de la resolución de diversos textos remitidos en el último año a la Administración pública. Por un lado, sendas alegaciones presentadas por el Ayuntamiento y la A. C. La Cachucha en abril del 2021, ante la Consejería de Cultura y Turismo de Castilla y León, respecto al procedimiento de declaración como Bien de Interés Cultural de Carácter Inmaterial de las Mascaradas en Castilla y León-publicado el 7 de abril en el BOCYL y que aglutinaba treinta y tres manifestaciones-, a las que se sumó en junio de 2021 la Proposición no de Ley presentada por el PSOE, con el objetivo de ampliar con otros veintisiete casos el listado publicado por la Junta, incluyendo a Arcones como único ejemplo segoviano. Por otro lado, la solicitud de la A. C. “La Cachucha”, con fecha de diciembre del 2021 y ante el Instituto de la Cultura Tradicional Segoviana “Manuel González Herrero” -organismo dependiente de la Diputación de Segovia-, de la declaración del Carnaval de Arcones como Manifestación Tradicional de Interés Cultural.

Todos estos pasos por parte del consistorio local y la A. C. La Cachucha cobran especial sentido si se tiene en cuenta que en el año 2017 el Carnaval de Arcones fue incluido en el proyecto regional “Pre-Inventario, Sistematización y Recopilación documental de bienes integrantes del Patrimonio Cultural Inmaterial de las provincias de Burgos, León, Palencia, Segovia y Soria”, dirigido por los antropólogos Luis Díaz Viana y Pedro Javier Cruz, y cofinanciado por Fondos de Desarrollo Regional Europeo y la Consejería de Cultura y Turismo de Castilla y León. Participé en el mismo como investigadora responsable de la provincia de Segovia, elaborando un informe técnico que vino a desvelar importantes aspectos de esta fiesta de invierno celebrada en la frontera temporal ante la llegada de la Cuaresma. Este análisis precedió a las conferencias que impartí en el Museo de Segovia a finales del 2017, y en el mismo Arcones -Carnavales del 2018-, así como a los artículos periodísticos que publiqué en febrero del 2018 en la Revista Digital enraiza2 -que dirigí entre el 2016 y el 2019-; sumados ahora a los textos firmados por el periodista segoviano Guillermo Herrero en el 2011, y a un ingente “corpus” de materiales gráficos y testimonios orales recopilados por el Ayuntamiento de Arcones y la A. C. La Cachucha en la última década, el conjunto de datos constituye actualmente el “armazón” documental de la defensa del enorme valor etnográfico y patrimonial de esta manifestación ante la Administración local y regional, considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de Arcones junto a las danzas de palos y el enaguado masculino ritual que conserva y que tienen su momento álgido anual en las fiestas de la Virgen de la Lastra, festejada el 8 de septiembre, Natividad de la Virgen.

En el informe referido, quedaron documentados tres aspectos fundamentales: la pervivencia en el diseño festivo del Carnaval de Arcones de elementos propios del Carnaval centroeuropeo de los siglo XVI y XVII, la interrelación existente entre la Fiesta de la Vaquilla celebrada el “Domingo Gordo” en Arcones y otros festejos invernales diseminados a lo largo del recorrido de la Real Cañada Soriana Occidental desde Soria hasta Extremadura y del recorrido de la Cañada Real Segoviana, y finalmente, la unidad cultural visible en la interrelación existente con Carnavales centroeuropeos conservados en la actualidad a través de la presencia de personajes con la misma apariencia que los “Tripudos” de Arcones, a la postre el representante simbólico del oriundo “Don Carnal” frente a la “escuálida” Cuaresma.

Elementos festivos europeos de los siglos XVI y XVII
En el año 2011 Guillermo Herrero dejó escrito en su obra De Fiesta en Fiesta por Segovia que, “posiblemente, la celebración carnavalesca más ancestral y llamativa de cuantas se desarrollan en la provincia sea la de Arcones”. Partiendo de tal afirmación, mis pesquisas se centraron en analizar el modelo festivo del Carnaval de Arcones -un municipio conformado por los barrios de Arcones, Arconcillos, Castillejos, Colladillo, Huerta y La Mata- en función de los elementos constitutivos del Carnaval en la Europa Moderna, fundamentalmente de los siglos XVI y XVII y expuestos por el historiador cultural Peter Burke en 1978, quien consideró el Carnaval como “una celebración polisémica como temática de unidad cultural europea”. De esta forma, comprobé que en Arcones se conserva la celebración del Carnaval en espacios abiertos, como calles y plazas, siguiendo una “acción estructurada” a lo largo de diversas jornadas, con actos organizados por colectivos, en este caso cuestaciones y comensalías comunales de los Quintos y el Acompañamiento, plasmando con ello una temática fundamental, la juventud, en clara relación con el “rejuvenecimiento del retorno a la licenciosidad de los años que preceden a la edad madura”, como documentó Burke. No obstante, en este teatro improvisado y participativo, también tenían cabida personajes con disfraces que remitían a la naturaleza -como el Acompañamiento en la década de los 60, con collares hechos con bayas-, y un último acto donde un personaje era ajusticiado -aquí, Las Vaquillas-. Además, “en este tiempo de éxtasis y liberación” según Burke, otros tres elementos eran los fundamentales: la comida, el sexo y la violencia, concretados en Arcones en las ingestas de suculentas comidas comunales, la referencia sexual en el traje de los Tripudos -decorados en los años 60 con un nabo de grandes dimensiones- y la presencia de la violencia, simbólica, en las “persecuciones y embestidas” de las Vaquillas a los Tripudos, para cerrar el Carnaval -enfrentamiento entre Don Carnal y Doña Cuaresma que se plasmó ya en la obra del pintor flamenco Brueghel el Viejo en 1599-.

Vaquillas en España y Tripudos en Europa
Superando las fronteras provinciales -el territorio de estudio de Herrero-, y guiada tanto por la monografía dedicada al Carnaval publicada por Julio Caro Baroja en 1965, como por la ubicación geográfica de Arcones -pueblo de pastores localizado en el trazado de la Cañada de la Vera de la Sierra-, en el informe técnico referido pude conformar un nuevo mapa sobre la presencia de “Vaquillas” carnavalescas en diferentes manifestaciones invernales diseminadas por un área interregional que unía a municipios sitos en el recorrido de la Cañada Real Soriana Occidental y su área de influencia, evidenciando una particular conexión cultural derivada de una actividad económica prolongada durante siglos, el pastoreo y la trashumancia: ahí están, entre otros ejemplos, La Barrosa de Abéjar en Soria; las Vaquillas de Atienza en Guadalajara; las Vaquillas de Rebollar en León -por San Blas-; la Vaquilla de Miraflores de Madrid, la Fiesta de la Vaca en San Pablo de los Montes en Toledo, y los casos más lejanos territorialmente, como la Carantoña de Acebuche en Cáceres, o la Carrañaca en Andalucía -ambas festejadas en San Sebastián-, a las que se pueden sumar las “Vaquillas” de las localidades madrileñas de Los Molinos, Fresnedilla de la Oliva y Colmenar Viejo.

Por otro lado, y analizando el personaje de los “Tripudos”, el cotejo de los datos recopilados me permitió ampliar “mi mapa” hasta alcanzar Centroeuropa, estableciendo vínculos los Hamarrachos de Navalacruz (Ávila) y el Ziripot de Lantz (Navarra) -estudiados por Caro Baroja en la década de 1960-, y dos casos localizados en carnavales rurales europeos celebrados en la actualidad: los “Wampeler” de Axam (Austria) y los “Empaillés” de Evolène (Suiza), mostrando con ello la unidad cultural europea a la que se refirió Burke.

El Carnaval de hoy,“inversión cultural” de futuro
Conocedores en la actualidad de tales datos, los vecinos de Arcones se exigen la máxima implicación y participación activa en las actividades previstas en el programa organizado por el Ayuntamiento y la A. C. La Cachucha, puesto que el fin colectivo es mantener en el tiempo tres días de actividad –trasladados el lunes y martes de Carnaval al fin de semana anterior al Miércoles de Ceniza desde la década de los 60 -, donde resultan imprescindibles las cuestaciones de los Quintos y su acompañamiento por los distintos barrios de Arcones, la reparación del traje de los “Tripudos”, la fabricación manual de flores de para la decoración de las “Vaquillas” -cubiertas con delanteras de camas y mantoncillos de lana-, las comensalías colectivas de Quintos y familiares, o exposiciones fotográficas complementarias hechas gracias a la colaboración vecinal y charlas con “Quintos” de la década de los 50 y de los 70 -como hoy domingo 27 de febrero-, con el fin de seguir atesorando testimonios “vivos” sobre esta celebración de invierno que culmina con el “Domingo Gordo” en la plaza de Arcones.

Allí, cada año, y desde hace un siglo sin interrupciones, se reúnen protagonistas y vecinos a las cinco en punto de la tarde, en una algarabía colectiva que no sólo envuelve a la población, también a los forasteros que se acercan a presenciar los festejos. Tras el desfile iniciado desde el salón comunal de El Galpón, los vecinos participarán como espectadores de un espectáculo teatral improvisado en el que las “Vaquillas” astadas y engalanadas, portadas por los “Quintos” -y Quintas desde el 2005-, embestirán simbólicamente a los “Tripudos” -con participación femenina desde 1997 -, cruzando la plaza de un lado a otro, rodeados a su vez por los Remudaos y el Acompañamiento, un número variable de personas que entonan copillas carnavaleras avanzando en círculo. Un carro desde donde se tira harina y caramelos -elemento festivo también destacado por Burke-, avanzará torpemente entre todos ellos, teniendo como fondo la música de la charanga, incorporada recientemente. El punto y final vendrá dado por los dos tiros lanzados al aire: hora de la muerte simbólica de la “vaquilla” y de la degustación colectiva de su “sangre”, antes vino que solía acompañarse con el primer chorizo de la matanza, y ahora chocolate caliente servido por el Ayuntamiento.


(*) Doctora en CC. de la Información. Periodista e Investigadora Independiente de la Cultura Tradicional segoviana.