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Son muchas las actividades que se han visto truncadas por la nueva normalidad; las medidas impuestas no permiten que se desarrollen muchas de las iniciativas de cada verano en la villa, pero desde el Club Baloncesto Cuéllar sí han querido continuar poniendo todos los medios de precaución. Inevitablemente, esta edición del campus de verano está marcada por la situación sanitaria del covid-19 y la dirección y organización, muy consciente, ha querido adaptar contenido y forma de este campus.

Ya el final de temporada fue inesperado para toda la familia del club, a pesar de haber mantenido el contacto con todos sus miembros a través de lasa redes. Un confinamiento muy activo mantuvo a todos con ganas de retomar el deporte, como así están haciendo esta semana. El campus está coordinado por Santiago Maeso y cuenta con un total de 50 jugadores y seis monitores. Para poder llevar a cabo todas las actividades, el Club ha elaborado un protocolo de medidas higiénico-sanitarias que ha sido aprobado por el Ayuntamiento de Cuéllar. Desde el Club agradecen al Consistorio su apoyo y colaboración desde el primer momento para que el campus pudiera desarrollarse siempre bajo las medidas dictadas por la Junta de Castilla y León.

El campus concluye hoy tras una semana de tres horas diarias de juego. Durante estas jornadas, los jugadores se han dividido en cuatro grupos según su categoría, y han realizado trabajos de técnica individual en sesiones de 50 minutos. En estas sesiones han asegurado la distancia entre personas y han evitado la aglomeración de jugadores.

A pesar de que la práctica deportiva se vio frenada en seco desde mediados de marzo, el Club ha seguido trabajando con esfuerzo e ilusión. Han mantenido el contacto a través de plataformas de videoconferencia y vídeos de fundamentos técnicos que se han llevado a la práctica en cuanto ha sido posible.  Todos los jugadores se han mantenido activos en estos meses, y muy ligados a sus compañeros de cancha, mientras ansiaban que llegara la primera oportunidad de juntarse, aunque no en el sentido estricto del juego.

Aunque la incertidumbre está en el aire, el Club está trabajando en vistas a la próxima temporada y los entrenamientos. Esperan que sea lo más segura para todos los jugadores, haciendo uso de los espacios disponibles en la villa y que, solo cuando sea verdaderamente posible, vuelva la competición sin riesgos sanitarios. De momento, los apasionados del baloncesto han tenido un primer contacto.