El Ayuntamiento de Aguilafuente reparte agua embotellada tras el desborde del Cega

Hay reparto dos veces a la semana, unas tres botellas por persona, tras quedar afectada la zona de captación el 27 de enero

El río Cega creció el 27 de enero por encima de la toma de captación de agua potable de Aguilafuente, la segunda vez que ocurre en dos meses, y el Ayuntamiento lleva desde entonces efectuando dos repartos semanales de agua para paliar las consecuencias. Se trata de una de las principales fuentes de abastecimiento de la provincia, tanto por ubicación como calidad, y el problema, ante el lento descender del cauce, podría alargarse varios días.

La captación se encuentra en la zona recreativa del paraje de Las Fuentes. Las lluvias y el deshielo tras las últimas nevadas han elevado el nivel del río. Llevaba dos años sin ocurrir y el Consistorio instaló en agosto una válvula ‘antirretorno’ –evita que vuelva el agua que desecha– que sirve de mecanismo paliativo ante subidas de menor entidad. “Ante las crecidas, no hay una gran solución. Estamos estudiando la manera, quizás aislando la zona de la captación”, subraya la alcaldesa, María Luisa López. “El agua de esas fuentes es de una gran calidad y esperamos que esto remita cuanto antes”.

El problema de la crecida se añade a que ese nivel tan elevado se ha mantenido durante varios días. “Está bajando el nivel del agua, pero más lento de lo que pensábamos. Eso ya no depende de nosotros, el río es el que manda”. Hasta que no esté limpio el aljibe y baje el nivel, no habrá agua potable. “Y cuando baje, hay que asegurar que el agua está bien”. Prodestur, encargada de la analítica del agua, deberá ver el visto bien de que los niveles están bien para volver a considerarla potable cuando eso ocurra.

El primer reparto de esta semana tuvo lugar el martes; habrá otro a la altura del fin de semana. La entrega incluye tres botellas de litro y medio por persona. Es para el consumo humano; el agua para higiene y limpieza sigue siendo apta y no se ha cortado en ningún momento. Lo que ocurre es que la calidad actual del agua no es válida para el consumo humano.

El reparto se hace en la entrada del Ayuntamiento por parte de los empleados municipales. Son los vecinos que están viviendo ahora en el municipio y quieren salir a por las botellas los que acuden a por el agua. En tiempos de pandemia, algunos no salen de casa por miedo a contagios. “Hay mucha incidencia y hay gente que no sale para nada”. Son los menos.

“Estamos asegurando el agua de esta manera. Si alguien no llega a las horas de reparto, siempre hay agua de más y pueden venir a por ella a cualquier hora”, subraya la alcaldesa.